ACTORES AL VOLANTE

STEVE MCQUEEN

“Cuando corres, eso es vida. Todo lo que sucede antes o después es simplemente una espera”.

‘STEVE MCQUEEN: THE MAN & LE MANS’

Steve McQueen se entusiasmó ‘en exceso’ con el rodaje de Las 24 horas de Le Mans (1971). Su pasión por el motor le dio mucha energía para un proyecto que fue desesperante, frustrante y que terminó con un brutal saldo de pérdidas emocionales para el actor. Ahora, Gabriel Clarke y John MacKenna cuentan la historia de aquel rodaje en Steve McQueen: The Man & Le Mans, donde el testimonio de personajes esenciales en aquel trabajo, algunos de los pilotos que participaron en él, entre ellos, y algunas valiosísimas imágenes de archivo, con entrevistas inéditas con el actor, permiten una visión de él completamente diferente.

McQueen quería que aquella fuera la película definitiva sobre las carreras de coches, terminó siendo el final de su matrimonio y la ruptura definitiva con su mejor amigo y su socio. Nada de ello, sin embargo, se deja ver en las imágenes felizmente recuperadas del rodaje de aquellos meses. Trescientos mil metros de película que Steve McQueen ordenó que fueran destruidos y que, afortunadamente, se guardaron y aparecieron no hace mucho en unas cajas en Londres.

SIN DOBLES

McQueen nació en Indianápolis, lo que marcó desde la infancia su pasión por el motor. Para él, los coches y las motos eran mucho más que una simple afición. Y en los sesenta ya era un piloto con cierto prestigio. Durante toda su vida participó en competiciones de todo tipo y diferentes niveles, desde la Baja 1000 (Baja California) a los Seis Días de Enduro.

Incapaz de separar la interpretación de la velocidad, no empleó dobles para muchas escenas que hoy son legendarias. Ahí están la huida en moto de La gran evasión (1963) o la irrepetible persecución de Bullit (1968), donde él conducía un Ford Mustang GT 390 Fastback, mientras los villanos iban al volante de un Dodge Charher 440 Magnum.

COLECCIONISTA

Steve McQueen llegó a tener una de las mejores colecciones de coches, motos y aviones de la historia. Uno de sus preferidos fue el Porsche 911 S que adquirió en 1968 y conservó toda su vida. Con él, otros de los más queridos fueron un Porsche Speedster de 1958 y un Jaguar XK-SS. Tuvo un auténtico coche de carreras, un Cooper T-52 de Fórmula Junior, con el que compitió en alguna ocasión. En su colección figuraban también un Hudson Wasp, un Ferrari 250 Lusso de 1963, un Siata 208S, incluso llegó a comprar un Mini Cooper S 1275 del año 1967.

Entre las motos, sus favoritas eran las Indian, aunque tuvo varias Triumph, Husqvarna, Honda y antiguos modelos Harley-Davidson.


PAUL NEWMAN

“Yo creo que el automovilismo deja muchas enseñanzas de vida. Si uno traslada cada detalle de la conducción de un coche a la propia vida sería mucho mejor. Siempre hay que saber hasta dónde se puede acelerar y cuándo hay que poner el pie en el freno. A veces, cuando el coche se descontrola, ya de nada sirve intentar frenar porque ya no tenemos el control. Igual que en cada maniobra hay que pensar en las consecuencias, lo mismo sucede en la vida”.

COSAS DEL ‘MÉTODO’

Aprendió con Willie Mosconi, catorce veces campeón del mundo, a jugar al billar para convertirse en Eddie Felson en El buscavidas (1961). Se entrenó con el trombón para hacer Un día volveré (1961), trabajó en un rancho para rodar Hud (1963), ensayó con el banjo para interpretar el personaje de La leyenda del indomable (1967) y aprendió a pilotar un coche de carreras para protagonizar Winning, que en España se tituló 500 millas (1968). Cosas del ‘método’. Con tantas nuevas y fascinantes experiencias, era probable que terminara aficionado a alguna de ellas, pero lo que realmente ocurrió es que se convirtió en un auténtico adicto a los coches y las carreras.

Cierto que su primera relación con los coches venía de antes y, de hecho, le ocasionó cierto grave problema. Enamorado de la cerveza, terminó expulsado de la Universidad de Ohio después de abollar el coche del rector lanzándole un barril. De ahí al cine pasó un tiempo, no demasiado, pero sí fue más largo el periodo hasta que tropezó con la velocidad. Tenía ya 43 cuando rodó 500 millas, una película en la que ya no empleó dobles y que rodó al lado de Joanne Woodward y Roberg Wagner. Dirigido por James Goldstone, el filme no valía mucho, pero Newman sacó tanto de él que es imposible no mencionarlo en su vida como actor.

LA HAZAÑA DE LAS 24 HORAS DE DAYTONA

El 24 de mayo de 2008, visiblemente tocado por el cáncer, fue la última vez que apareció en una pista de carreras, la de las 500 Millas de Indianápolis. Para entonces se había ganado hacía muchísimo tiempo el respeto como persona, como actor y como piloto. Solo dos años antes había conquistado su último triunfo en un circuito. Y un poco antes, con ochenta años, había querido repetir la hazaña que consiguió una década antes en las 24 Horas de Daytona. Entonces, en la categoría GT1, con setenta, se convirtió en el piloto más veterano en conseguir esta victoria.

Tras interpretar a Frank Cappua en la mencionada 500 millas, se lanzó profesionalmente a las carreras. En 1972 compitió en circuitos en Thompson, Connecticut. Siete años después participó en las 24 Horas de Le Mans con un Porsche 935 y quedó segundo. Durante veinte años formó parte del equipo Bob Sharp Racing, en la Fórmula Nissan especialmente, y fundó junto a Carl Hass el equipo Newman / Haas Racing

‘WINNING, THE RACING LIFE OF PAUL NEWMAN’

El año pasado, los actores y también directores Adam Carolla y Nate Adams hicieron la película que cuenta la trayectoria (35 años) de Paul Newman en las pistas de carreras. Winning, the Racing Life of Paul Newman, estrenada en acontecimientos deportivos y con fines benéficos, relata las victorias de este piloto excepcional en cuatro campeonatos americanos. En la película aparecen muchos amigos y expertos ofreciendo su testimonio, entre ellos se encuentran actores como Patrick Dempsey, Tom Cruise, Robert Redford y Robert Wagner, el presentador Jay Leno, los pilotos Mario Andretti y Sébastien Bourdais…

No aparece en esta película documental su ahijado, el actor Jake Gyllenhaal, a quien el propio Newman enseñó a conducir. Pero sí lo hace, naturalmente, John Lasseter, que contó con él para que pusiera la voz a un Hudson Hornet de 1951en la película Cars.


JAMES DEAN

“Me gustaba salir a asustar vacas con la moto. Se echaban a correr, con las ubres meneándose y perdían un litro de leche”.

EL PORSCHE MALDITO

Pasó al cine después de una breve experiencia en televisión y en manos del gran Elia Kazan se hizo famoso ya con Al Este del Edén (1954). Subió a lo más alto nada más comenzar y cuando empezó a rodar Rebelde sin causa (1955), esta vez bajo las órdenes de Nicholas Ray, se gastó el dinero que estaba ganando en uno de sus sueños, un Porsche Spedster 356, con el que empezó a participar en algunas carreras y a engancharse más y más al mundo del motor.

Aficionado desde siempre a las motos, ese mismo año, con los inicios de su tercera película, Gigante, ya se había convertido en una gran estrella y entonces se dio el gran capricho que perseguía, se compró el Porsche 550 Spyder, un coche que para muchos era un modelo maldito.

Tenía 24 años y decidió bautizar al coche con el nombre de ‘Little Bastard’, seguramente por lo complicado que era controlar un modelo que era especialmente ligero y extremadamente potente. Nueve días después de adquirir el coche, finalizado el rodaje, lo enganchó a una ranchera y se fue a Paso de Robles para participar en una competición. Antes de llegar, quiso rodar un poco para probarlo. Le acompañaba en el asiento del copiloto su mecánico Rolf Weutherich. En un cruce, entre las rutas 41 y 46 de Cholame (California), cerca de las seis de la tarde, un estudiante de 23 años empotró su Ford Custom Tudor Coupé a gran velocidad contra el Porsche de James Dean. El actor murió con el cuello roto, su compañero tuvo algunas roturas no demasiado graves y el conductor del otro coche se dislocó un hombro y se rompió la nariz.

Allí terminó trágicamente la carrera de uno de los actores más prometedores que ha tenido nunca Hollywood y comenzó la siniestra leyenda de un coche maldito que, todavía mucho después del accidente, provocó algunas desgracias.

JAMES GARNER

“Steve McQueen y yo fuimos buenos vecinos y amigos, pero nos enemistamos porque él quería mi papel en la película Grand Prix. No nos hablamos en cuatro años. Era un gran actor, pero también era una estrella. Probablemente fue la persona con más categoría de estrella que he visto en un actor”.

POR CULPA DE ‘GRAND PRIX’

Grand Prix dirigida por John Frankenheimer en 1966 se ha considerado siempre la mejor película sobre carreras de coches –Fórmula 1– de todos los tiempos. James Garner, un actor habituado a papeles de galán, se quedó completamente fascinado con el mundo del motor después de este rodaje, hasta el punto que al año siguiente formó su propio equipo, American Internacional Racers. Lo cierto es que comprendió muy pronto que él no era un buen piloto, pero que podría dirigir bastante mejor un equipo.

Las carreras de todoterreno eran las preferidas de Garner que en la película había interpretado al piloto Pete Aron y que rodó personalmente todas las escenas a bordo de su monoplaza, poniéndose a la altura de los pilotos, todos campeones del mundo, que participaron en el filme: Phil Hill, Graham Hill, Jim Clark, Jackie Stewart, John Surttes o Jack Brabham, entre otros.

ROWAN ATKINSON

El cómico británico es un auténtico fanático de los coches de competición y de los Mini. En el cincuenta aniversario de estos últimos, condujo algunos modelos en el circuito del Festival de Goodwood. Pero, más allá de estas exhibiciones, Atkinson es un buen piloto y lo demostró en 2010 al competir en la Aston Martin British GT4 Challange a bordo nada menos que de un Aston Martin Vantage GT4.

Coleccionista selecto, tuvo un gravísimo accidente con una de sus adquisiciones, un McClaren de Fórmula 1, que se había comprado con los beneficios del enorme éxito que tuvo la primera película de Mr. Bean en el cine. Otros modelos de su propiedad son varios Aston Martin y un Morgan AeroMax.


PATRICK DEMPSEY

Popularísimo por su papel de doctor Derek Shepherd en la serie Anatomía de Grey, Patrick Dempsey es otro enamorado del motor que ha llegado a subir al podio, el segundo puesto en la categoría GTE-AM, el año pasado en las 24 horas de Le Mans. Lo consiguió con un Porsche 911 RSR.

Antes de anunciar su retirada hace poco, el actor había participado en casi setenta carreras y entre los coches que ha pilotado hay un Mazda RX8, algún modelo de Aston Martins y de Ferraris. Se despidió desde su web, donde escribió: “Ha sido una aventura muy gratificante. Necesito dar un paso atrás”. Agradecía el apoyo de sus seguidores y patrocinadores, entre otros la marca de relojes TAG Heuer.

PAUL WALKER

Protagonista de la serie de películas Fast & Furious, en España titulada A todo gas, el actor falleció en un accidente mientras participaba como copiloto en un acto benéfico, ‘Reach Out Worldwide’. Roger Rodas conducía el Porsche Carrera GT en el que le acompañaba Walker, el piloto perdió el control, chocó contra un árbol y un poste de electricidad y se incendió. Murieron ambos en el acto.

El amor de Paul Walker por las carreras y el mundo del motor nació con la primera película de la serie mencionada. Empezó a participar en competiciones para amateurs y participó en demostraciones, como la que protagonizó en 2013 para poner a prueba la durabilidad del Lexus LFA.