DENIS VILLENEUVE

El cineasta canadiense, autor de grandes películas como Incendies, pasará a la historia a partir de ahora como el hombre que se atrevió a coger el testigo de manos de Ridley Scott para hacer la continuación de Blade Runner, Blade Runner 2049.

En la primavera de 2008 el cortometraje Next Floor ganó el Premio Canal + en la prestigiosa Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Un trabajo pantagruélico, versión actualizada y en formato corto de La grande bouffe (1973) pero sin final anunciado, una orgía de solomillos a la brasa, de salchichas, piernas de ciervo y jabalí asadas, de corazones, sesos e hígados en su jugo. Apoteosis de la sangre, ritual de lujuria gastronómica dirigido por un joven québécois, Denis Villeneuve, que contra la práctica habitual ya había dirigido dos largometrajes con anterioridad.

QUÉBEC

En 1998 Villeneuve debuta en la dirección con Un 32 août sur terre. Presentada en Cannes de aquel año, cuenta la historia de la joven Simone, quien tras sufrir un grave accidente de coche que casi le cuesta la vida, se replantea toda su existencia y decide dejar su trabajo y tener un hijo. Le pide a su mejor amigo que sea el padre, y este acepta con la condición de que lo conciban en el desierto. Así que dejan Montreal y marchan hacia Utah en un viaje que será iniciático para ambos y que marcará un nuevo comienzo en las vidas de los dos.

Un 32 août sur terre

Dos años después dirige Maelström (2000), protagonizada por una joven modelo de nombre imposible, Bibiane Champagne, que tras un aborto y refugiarse en el alcohol y las drogas intentando huir de sí misma y de una existencia que no le gusta, acaba atropellando a un hombre y arrojándose después a un río con la intención de morir. Pero sobrevive. Drama al límite, caída a los infiernos y posterior redención de otra mujer con necesidad de dejar atrás su vida anterior y recomenzar, obtuvo más de 23 premios en diversos festivales, entre ellos el FIPRESCI en la Berlinale de ese año.

MASACRE

Después del recorrido triunfal de Next Floor por todo el mundo (más de 150 festivales y 50 premios), Villeneuve dirige la escalofriante pesadilla en blanco y negro Polytechnique,  que narra desde el punto de vista de algunos estudiantes y del propio asesino la llamada “masacre de Montreal”. En 1989 un perturbado entra armado en una clase de la École Polytechnique de Montreal y, tras hacer que los estudiantes varones salgan, asesina a 14 estudiantes, todas mujeres, porque considera que su sitio está en casa y que no tienen derecho a estudiar. Contundente, de formas ásperas y austeras, sin concesiones, el filme relata desde varios puntos de vista los asesinatos que llenaron de sangre la ciudad de Montreal aquel otoño.

FUEGO

Incendies (2010) adapta la obra de teatro de Wajdi Mouawad que Villeneuve vio y quiso llevar al cine inmediatamente. Es la historia fuerte e intensa de dos gemelos en busca de la verdad, de su verdad. Jeanne y Simon marchan a Oriente Medio siguiendo las instrucciones del testamento de su madre para encontrar a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Se encuentran en una zona en mitad de la tragedia (nunca se dice el país concreto en que transcurre la acción, pero en algunos momentos se puede pensar que es Líbano), a un lugar asolado durante años quizá siglos por guerras de todo tipo, especialmente religiosas, que son las que más han sido y las más dañinas, porque no se pelea por un trozo de tierra sino por uno de cielo, y eso siempre es más complicado.

En medio de un conflicto permanente tienen que bucear en un pasado que quizá no quieren conocer realmente. Película llena de fuego y pasión.

DOBLE

2013 es el año de su consagración internacional. Dirige dos películas de éxito, Enemy y Prisioneros.

Enemy parte de la novela El hombre duplicado, del premio Nobel portugués José Saramago, que exploraba un territorio por el que a lo largo de la historia se han adentrado muchos escritores, el tema del doble, la idea de que todo el mundo tiene un igual en la Tierra con el que puede o no encontrarse, que todos somos por lo menos dos, algunos más. El recurrente doppelgänger de las mitologías nórdica y germana, del que han escrito, entre otros muchos, autores como E. T. A. Hoffmann (Los elixires del diablo), Hans Christian Andersen (La sombra), Poe (William Wilson) o Cortázar en su cuento Lejana, que de alguna forma adaptó Krzysztof Kieślowski en La doble vida de Verónica (1991), quizá el antecedente cinematográfico más Gyllenhaal cercano a este viaje en busca de uno mismo o de otro que es el mismo o se parece. jake interpreta a un profesor de historia que descubre en una película, en un papel secundario, a un actor exactamente igual a él, y decide buscarlo, y una vez lo encuentra se obsesiona con él y comienza a interferir en su vida, quizá buscándose a sí mismo en una vida que le gusta más que la suya.

SECUESTRADA

Prisioneros marca su entrada en un cine más mainstream. Protagonizada de nuevo por Jake Gyllenhaal, en esta ocasión acompañado por Hugh Jackman, es la historia de un secuestro. Una niña ha desaparecido y dos hombres, su padre y un policía, la buscan por diferentes caminos. El policía con la ley en la mano, el padre de todas las formas posibles, incluso recurriendo al secuestro y tortura de un sospechoso. Prisioneros es otro filme de atmósfera claustrofóbica y angustiosa, que empuja al espectador a sufrir en carne propia el dolor de un padre en busca de su hija desaparecida, al tiempo que en su camino se encuentra con una larga lista de personajes al límite, de personas que parecen todas culpables de algo, pero quizá lo sean de otra cosa.

‘SICARIO’

Y ahora llega a las pantallas españolas Sicario, su última película, centrada en la lucha contra el tráfico de drogas en la frontera México-USA. Una joven oficial del FBI que se creía preparada para todo es reclutada para la guerra que establecen agentes de métodos poco convencionales y políticamente muy incorrectos contra el tráfico de drogas. La suya es una guerra sucia, en la que se emplean los mismo métodos de los narcotraficantes o parecidos. Es una batalla sin cuartel, sin concesiones, en la que primero se dispara y luego se pregunta, donde el siniestro colombiano Alejandro (Benicio del Toro) y el esquivo Matt Graver (Josh Brolin) se mueven a sus anchas, siempre con la muerte esperándoles a la vuelta de cualquier esquina.

Pero la joven Kate Macer (Emily Blunt) todavía cree en el poder de la ley para solucionar estos problemas. Aún cree en la justicia y pronto se ve superada por el mundo en el que acaba de aterrizar y que no es el suyo.

La sugerente y particular música que acompaña las imágenes de la película sumerge al espectador en un viaje a ninguna parte, en un viaje sin retorno del que nadie saldrá indemne. Kate no volverá a ser la misma. Como Alejandro o Matt ya no lo son.