EL APOCALIPSIS YA ESTÁ AQUÍ

A los cineastas les gusta destruir el mundo. A la mayor parte de ellos solo en la ficción. Directores, productores, actrices y actores, técnicos de efectos especiales… llevan desde siempre, pero mucho más en los últimos tiempos –quizá porque el fin del mundo se acerca de verdad–, contando historias o avisando del (poco) futuro que le espera a la raza humana.


A veces es debido a un cataclismo que ha diezmado la población humana –La carretera (John Hillcoat, 2009)– o a un planeta que se va a estrellar contra la Tierra –Melancolía (Lars Von Trier, 2011)–, en ocasiones son seres venidos de otras galaxias que quieren colonizar o destruir el planeta azul –Al filo del mañana (Doug Liman, 2013)–, pueden ser monos que se han hecho con el control del mundo –El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968)– o insectos alienígenas que lo intentan –Starship Troopers (Paul Verhoeven, 1997)–. Quizá sea la tan temida bomba atómica –The War Game (Peter Watkins, 1965)–. O simplemente que ya no nazca nadie en la Tierra –Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006)–. Que se seque el planeta –Young Ones (Jake Paltrow, 2014)– o que se inunde –Waterworld (Kevin Reynolds, 1995)–.

Cualquier catástrofe es buena si contribuye a que se destruya el mundo. Lo que importa de verdad es lo que pasa después. Las películas posapocalípticas siguen apareciendo. De ahí a ejemplos como Extinction (2015), de Miguel Ángel Vivas; o Segon origen (2015), dirigida por Carles Porta según la célebre novela Mecanoscrit del segon origen, de Manuel de Pedrolo.


¡CULPABLES!

El principal responsable de los males que asolan al ser humano es el propio ser humano. Así que en muchas ocasiones han sido ellos y ellas los que han convertido el planeta en el que viven en un desierto, los que han acabado con él esquilmando sus recursos naturales, los que lo han destruido con sus guerras.

la hora final

La adelantada a su tiempo La hora final (Stanley Kramer, 1959) se acerca al destino de los escasos supervivientes de un holocausto nuclear, que viajan a bordo de un submarino –en la reciente Snowpiercer (Bong Joon-ho, 2014) cambia el medio de transporte: aquí circulan a bordo de un tren que serpentea entre las nieves ya perpetuas del planeta–. En la ópera prima de Luc Besson, Kamikaze 1999 / El último combate (1983), la catástrofe nuclear ha hecho que los supervivientes no puedan hablar. En The Divide (Xavier Gens, 2011) y La hora fría (Elio Quiroga, 2006) deben vivir bajo tierra.

En un futuro no tan lejano ya no hay alimento para todos en el clásico Cuando el destino nos alcance (Richard Fleischer, 1973), por lo que se ha creado una sustancia artificial llamada soylent green para alimentar a la población. Una sangrienta guerra ha acabado con la civilización (y con los carteros) en Mensajero del futuro (Kevin Costner, 1997), con un planeta convertido en un páramo donde solo sobreviven los más fuertes. Como en la saga Mad Max, recién resucitada, donde la gasolina es el bien más preciado. En otro registro cinematográfico, también se ha declarado la tercera guerra mundial en la intensa y doliente Sacrificio (1986), del ruso Andréi Tarkovski.

recate en nueva york

El díptico del maestro Carpenter protagonizado por Snake Plissken (Kurt Russell) –1997: Rescate en Nueva York (1981) y 2013: Rescate en L. A. (1996)– presenta un futuro distópico dominado por horas de salvajes delincuentes. El apocalipsis también puede ser en dibujos animados, como demuestran Cuando el viento sopla (Jimmy T. Murakami, 1986), Número 9 (Shane Acker, 2009) o WALL•E (Andrew Stanton, 2008).


MICROBIOS

Puede ser un virus el que haya asolado el planeta y acabado con gran parte de la humanidad, como sucede en 12 monos (Terry Gilliam, 1995) o en la británica Doomsday: el día del juicio (Neil Marshall, 2008). También por culpa de un virus han sido aniquilados millones de hombres y mujeres en Infectados (2009), de los hermanos Pastor, y en Contagio (Steven Soderbergh, 2011) van camino de ello.

28 dias despues

Los monstruos zombificados de 28 días después (Danny Boyle, 2002) y su secuela 28 semanas después (Juan Carlos Fresnadillo, 2007) han sido contagiados por una especie de rabia transmitida por unos primates. Una neurotoxina producida por las plantas está en el origen de El incidente (M. Night Shyamalan, 2008).

Un virus deja ciega a casi toda la humanidad en A ciegas (Fernando Meirelles, 2008), adaptación del Ensayo sobre la ceguera de José Saramago. En la nueva saga de los simios –El origen del planeta de los simios (Rupert Wyatt, 2011) y El amanecer del planeta de los simios (Matt Reeves, 2014)– la decadencia del ser humano y su progresiva pérdida de poder se inician con la expansión de un retrovirus destinado a curar el alzhéimer.


MUERTOS VIVIENTES O ASÍ

Los supervivientes al apocalipsis deben enfrentarse no solo a las limitaciones del lugar en que ahora viven y a la escasez de alimentos y recursos, también suelen tener que vérselas con todo tipo de monstruos y entes para sobrevivir. En los últimos tiempos, casi siempre con zombis, un género en continua expansión, como certifica el éxito en todo el mundo de The Walking Dead (2010).

the walikng dead

Richard Matheson sentó las bases de casi todas estas películas con su relato Soy leyenda, germen de decenas de películas, entre ellas las adaptaciones del mismo realizadas por Ubaldo Ragona y Sidney Salkow –The Last Man on Earth (1964)–, Boris Sagan –El último hombre… vivo (1971)– y Francis Lawrence –Soy leyenda (2007)–, protagonizadas respectivamente por Vincent Price, Charlton Heston y Will Smith enfrentados a vampiros/muertos vivientes (cada vez más sofisticados y menos creíbles) para sobrevivir y no convertirse en leyenda.

La noche de los muertos vivientes (1968) es su equivalente fílmico, pues es la madre de los centenares de títulos (muchos de ellos dirigidos por el propio George A. Romero) que llegaron luego, como la española y aterradora No profanar el sueño de los muertos (1974), de Jorge Grau. Milla Jovovich y sus diferentes secuaces de la saga Resident Evil llevan casi quince años y cinco películas (mientras se prepara ‘the final chapter’) matando zombis sin cesar. Guerra mundial Z (2013), de Marc Forster, también prepara secuela.

bienvenidos a zombieland

The Battery (2012), de Jeremy Gardner, adapta el escenario posapocalíptico zombi al universo hipster. Bienvenidos a Zombieland (Ruben Fleischer, 2009) convierte el tema en una comedia. Como también la cubana Juan de los muertos (Alejandro Brugués, 2011), donde los zombis (según parece convertidos por los EEUU en un último intento de acabar con el régimen de los Castro) deambulan por las calles de La Habana en busca de carne fresca.

LA DESTRUCCIÓN VIENE DE FUERA

Los culpables de la destrucción del mundo pueden ser seres venidos de más allá de las estrellas, alienígenas malvados y poderosos que necesitan algo de los humanos –como aquellos entrañables extraterrestres en esquijama rojo que buscaban agua y comida en la legendaria serie V (1983-1985)– o que simplemente quieren reducir el planeta a cenizas por deporte, porque no saben hacer otra cosa o por exigencias del guion.

sertie V

La pionera novela de H. G. Wells La guerra de los mundos, publicada en 1898, abrió la veda para que los seres del más allá invadieran la Tierra. Byron Haskin y Steven Spielberg dirigieron sendas adaptaciones de este texto fundacional en el que el planeta no acaba destruido del todo porque unas bacterias lo impiden. En la indie Monsters (2010), de Gareth Edwards, los extraterrestres solo han colonizado y devastado México.

Campo de batalla: La Tierra (Roger Christian, 2000), basada en una novela del controvertido fundador de la iglesia de la Cienciología, L. Ron Hubbard, se ambienta en un año 3000 en el que la humanidad está a punto de desaparecer. En cambio Noé (Darren Aronofsky, 2014), adaptación de un relato del bestseller Antiguo Testamento, es más optimista: aquí el todopoderoso ser de otro planeta solo quiere un mundo mejor, para lo que envía un diluvio que elimine a los malvados y salve a las gentes de buen corazón (y a unos cuantos animales).


‘EXTINCTION’

extinction

Años después de la Tercera Guerra Mundial, que devastó el mundo casi por completo, en un pequeño pueblo de montaña, gélido y olvidado, sobreviven como pueden dos hombres, Patrick (Matthew Fox) y Jack (Jeffrey Donovan), y Lu (Quinn McColgan), hija de este último. Son los únicos residentes de Harmony, antaño amigos pero ahora distanciados por algo que sucedió en el pasado. Porque el pasado nunca se va del todo. Sin embargo deben unirse y luchar juntos para seguir viviendo, pues las criaturas han vuelto.

extinction 2

Extinction es el tercer largometraje dirigido por Miguel Ángel Vivas, responsable del thriller Reflejos (2001), protagonizado por George Corraface y Ana Fernández, y de la exitosa Secuestrados (2010), donde unos malhechores invadían una casa en busca de dinero. En 2003 dirigió el corto portugués de zombis I’ll See You in My Dreams, algo así como un antecedente en clave de comedia del filme que ahora llega a las pantallas.

Escrita por Vivas y Alberto Marini –ligado durante muchos años a la factoría Filmax, donde escribió entre otras Romasanta, la caza de la bestia (Paco Plaza, 2004) y que acaba de dirigir su primer largo, Summer Camp (2015)–, está basada en la novela Y pese a todo…, del sevillano Juan de Dios Garduño.


 

CODA FINAL

Tras apagar el mundo al final de 2013: Rescate en L. A., Snake Plissken se acerca cojeando a un paquete de American Spirit que encuentra en el suelo. Solo queda un cigarro, quizá el último. Lo enciende con una cerilla y aspira el humo hasta el fondo de sus pulmones. En ese momento parece darse cuenta de que hay alguien al otro lado, porque mira a cámara, apaga la cerilla (y la película) y sentencia: “Bienvenidos a la raza humana”.

2013: Rescate en L. A (