“El mundo de la intolerancia es el de la generación que nos critica” los Javis

El canto a la diferencia y al respeto de La llamada se convirtió en todo un fenómeno en el teatro Lara de Madrid y después en las salas de cine. Pero no sólo su historia, sino también sus creadores: Javier Calvo y Javier Ambrossi, los Javis, inseparables, tiernos y, puede que, sin quererlo, voz de una generación que, como ellos dicen, “ha tenido que inventarse las cosas”. Otros les han conocido por su labor de profesores de interpretación en la última edición de Operación Triunfo, donde la emisión de sus clases a través del canal 24 horas de YouTube, hizo que terminaran por colarse en salones, ordenadores, teléfonos y corazones de España. Su próximo reto: hacerse este viernes con el Premio Platino a la Mejor Ópera Prima de Ficción Iberoamericana.

Al hablar parecen las dos caras de una misma moneda, su vínculo es tan estrecho que llegan a terminarse las frases el uno del otro. Pero sin pisarse, completándolas. Sumando al tiempo que desprenden un amor, energía y alegría como en su ópera prima, La Llamada, por la que les preguntamos en su paso por el Festival de San Sebastián. Después serían nominados al Goya al mejor director novel y Leiva, quien compuso el tema principal de la cinta, se alzó con la estatuilla a la mejor canción. Eso sí, las auténticas reinas de la fiesta son Anna Castillo, Belén Cuesta, Macarena García y Gracia Olayo, sus protagonistas (y un poquito también Whitney Houston).

TÍTULO: LA LLAMADA DIRECTORES: JAVIER CALVO Y JAVIER AMBROSSI DURACIÓN: 108 MINUTOS GÉNERO: COMEDIA DISTRIBUIDORA: DeAPlaneta

¿Pensabais cuando escribisteis La llamada que algunos os terminarían por considerar voz de una generación?

Javier Ambrossi: intentábamos hablar de nosotros mismos, que íbamos a ser actores, no teníamos oportunidades, tuvimos que reinventarnos y darle la vuelta a nuestra vida como la gran parte de nuestra generación. Igual porque detrás hay verdad y es nuestra propia historia, Javi y yo somos María y Susana, la gente ha conectado con ello.

Javier Calvo: nos gusta hablar de lo que sabemos y conocemos porque creemos que es la única manera de hacer algo real. No es que queramos ser adalid ni voz de una generación sino que hablamos de las cosas que hay a nuestro alrededor, que es electro latino, Henry Mendez, los campamentos de misa, los adolescentes…

J.A.: vivimos en un mundo complejo, lleno de miradas y está bien retratarlo. La llamada representa que somos muy diferentes.

¿Tuvisteis claro desde el principio que sería una comedia?

J.A.: es que nos sale solo. Si decimos vamos a hacer algo serio… nos sale Paquita Salas (cuya segunda temporada están ahora terminando de montar). La llamada sí que pretendía serlo en mayor medida pero en el momento en el que nos pusimos a escribir sentíamos que funcionaba cuando había elementos de comedia.

¿Cómo nace la historia?

J.C.: es todo una metáfora de tu derecho a cambiar, de buscar tu camino y de encontrar tu sitio siento tú mismo, sin intentar ser otra persona.

J.A.: y para una persona su camino puede ser verdad mientras que para otros puede ser una locura. Y que es una tontería señalar que el camino del otro lo sea una locura ya sea irse con Dios, una monja o cambiarse de sexo. Es tu propio camino. Es un canto a respetar el camino de los otros y dejarse de sorprender con las que cosas que pasan en la vida porque somos muy diferentes.

¿Creéis que ahora existe libertad para que los jóvenes podamos elegir nuestro camino?

J.C: yo creo que sí porque esta generación se lo ha hecho muy ella solo. Uno quería ser actor, no le cogían, cogió una cámara y se puso a ser youtuber. Las expresiones artísticas están encontrando nuevas vías de expresión maravillosas. Es una generación de la que yo estoy muy orgulloso porque no pide perdón y lo hace por sí misma, aunque los demás digan que no.

J.A.: más que milenial somo la generación Do it yourself. Yo creo que sí hay libertad, la libertad está en uno mismo. A lo mejor hay menos oportunidades pero en ti está ser flexible y surfear mejor. Si vienen muchas olas y aprendes a surfear te lo pasa bien, te mojas pero lo puedes disfrutar. Tenemos muchas oportunidades de encontrar caminos diferentes.

¿Por qué creéis que existe en según qué sector rechazo a todo esto?

J.C.: siempre ha pasado. Siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Siempre. Espero que no nos pase a nosotros cuando seamos mayores que miremos por encima del hombro a los de abajo.

J.A.: hay mucha gente que dice que qué horror los móviles y estar siempre compartiendo cosas. ¿Y? ¿Qué te importa a ti? ¿Qué tienes que opinar? También los niños juegan ahora de otra manera y tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas.

J.C.: se dice que con la educación de ahora sale gente caprichosa, fíjate. Antes se trataba a los niños muy mal.

J.A.: salía gente intolerante.

J.A.: el mundo de la intolerancia es el de la generación que nos critica. Yo vivo en el mundo que han hecho ellos, que se miren un poco a ellos mismos porque yo no soy responsable de cómo es el mundo ahora.

Decíais que esta es una película sobre el respeto. ¿Qué papel juega el amor dentro del respeto?

J.C.: todo. Ese el amor por otra persona, transformador, pero también el amor por lo que haces, por la que sea tu llamada. Es el amor el que mueve a los personajes.

J.A.: ¿quién no ha tenido una llamada del amor gigante por una profesión, una pareja, su propia familia o una pasión olvidada? Todo el mundo sabe lo que es. La llamada habla de la importancia del amor. Iba a citar una cosa bíblica y todo, que dice que la verdad os hará libres y no, es el amor el que os hará libres.

J.C.: fíjate, corriendo la Biblia y todo.

¿Cuándo sentisteis vosotros vuestra llamada?

J.A.: cuando dijimos “vamos a escribir”. Ese momento fue el cambio radical de mi vida.

J.C.: justo antes de escribir llevábamos tiempo perdidos, sin saber qué hacer, yo llevaba dos años sin trabajar esperando a que me llamaran y dijimos ¿por qué no en vez de esperar lo hacemos nosotros? Nos dimos cuenta de que es mucho mejor porque cuando estás esperando siempre te sientes pequeño porque depende de la mirada de los demás. En cambio, cuando lo haces tú dependes de tu mirada.

¿Cómo fue el trabajo con las actrices?

J.C.: con libertad y confianza un actor puede ser maravilloso, con tensión nunca. Esto es lo que hicimos, darles libertad para poner su propia personalidad, su propia imaginación y propia creatividad en los personajes.

J.A.: a la gente se le olvida que los actores son creadores, no papagayos. Tienen que poder opinar, poder sentir, poder corregir. Es una cosa muy importante, tienen poder. Cuando sientes que es tu proyecto, porque es suyo, lo intentas hacer bien, te dejas la piel, investigas. Los actores son como los pintores, se expresan a través de eso. Les hemos dado la libertad de ser artistas.