‘VERÓNICA’, DE PACO PLAZA

Paco Plaza: “El no reconocerte delante del espejo es el campo perfecto para una historia de terror” Paco Plaza

El paso de la infancia a la adolescencia forma parte de la naturaleza humana. Nadie puede salvarse de verse atrapado por él. De repente somos físicamente distintos, tenemos la capacidad de darnos cuenta de ello pero también de no entenderlo. Y da miedo. Y se sufre solo. Porque no sólo nosotros dejamos de entendernos a nosotros mismos, sino que tampoco lo hacen los otros, ni si quiera nuestras madres. El director Paco Plaza ([•REC], [•REC] 2,[•REC] 3 Génesisdecidió elegir el género de terror para retratar y reflejar este proceso. La joven – ya no tan joven- Verónica tendrá que enfrentarse a su propio pánico, incomprensión e incomunicación a la vez que cuida y protege a sus hermanos pequeños de un algo que, como su nuevo cuerpo y mente, no sabe bien qué o quién es.

La actriz Sandra Escacena debuta en el cine dando vida a Verónica, ‘el alter ego más claro que he tenido nunca en una película’ según su director. Ana Torrent interpreta a su madre, viuda y con cuatro hijos, camarera en un bar del que únicamente sale cuando regresa a casa a dormir, y con el que saca adelante a su familia. Ana es también el nombre de su personaje, como lo fue en Cría Cuervos (Carlos Saura, 1975) cuando era ella la niña del rodaje, uno de los más claros referentes de la película. Aquí son las pequeñas Bruna González, Claudia Placer e Iván Chavero quienes le toman el relevo y brillan completando el reparto.

TÍTULO: VERÓNICA DIRECTOR: PACO PLAZA DURACIÓN: 105 minutos GÉNERO: TERROR DISTRIBUIDORA: SONY PICTURES ESTRENO: 25 DE AGOSTO DE 2017

Verónica ocurre en los años 90. ¿Por qué enmarcar la historia en esta década?

Paco Plaza: 1991 es un año clave en la historia de España. 1992 significó el despertar del país a la modernidad y apertura al mundo, especialmente con los Juegos Olímpicos de Barcelona que son el emblema de ese momento. El año 1991 es esa pubertad, ese momento de tránsito entre la infancia y la adolescencia que para mí equivalía metafóricamente a lo mismo que le está ocurriendo a Verónica en la película: está cambiando y empezando a no reconocerse a sí misma.

¿Cómo ha sido el viaje a esta época?

Paco Plaza: intentamos evitar que la película tuviera una mirada nostálgica. No quería ser un canto a los 90 como una época mejor, todas las épocas son iguales. Sí que fue bonito hacer una inmersión al buscar documentación del tipo de ropa, los peinados y poder volver a escuchar a Héroes del Silencio a toda pastilla. A nivel personal sí que Verónica es el personaje que he escrito con el que más me identifico; en sus sensaciones, sus sentimientos, esa sensación de extrañeza, de estarse viendo arrancada de la infancia.

El que la mayoría de los personajes son femeninos no habrá sido fruto del azar. ¿Por qué tomaste la decisión de que fuera así?

Paco Plaza: los hombres dicen diez palabras en toda la película. Es una decisión muy consciente. Creo que estamos hartos de muchos siglos de historias contadas a través de los hombres, con voz masculina. Me interesaba mucho colocar en el centro del relato un universo femenino no condicionado por las presencias masculinas. Quería que los hombres no tuvieran ninguna voz en la película. Su presencia es anecdótica: los policías al comienzo y al final, y la presencia fantasmal de ese padre terrible.

Sandra Escacena: a mí me pareció una idea maravillosa que sea una película de mujeres, pero creo que lo verdaderamente importante no sólo es que sean mujeres, sino cómo son los personajes: completos. No son ‘la mujer de’ o ‘la hija de’, toman sus propias decisiones.

Ana Torrent: siempre es bueno que haya directores que escriban personajes para mujeres, bien escritos, con desarrollo y algo que contar. Es lo mejor que nos puede pasar porque faltan personajes así. En el caso de Ana, la madre que interpreto, en pocas escenas el personaje está perfectamente dibujado. Una mujer viuda, con cuatro hijos que alimentar y que está muy cansada. La película habla de algo que va mucho más allá de si me asusto de algo, habla de la tremenda soledad de una adolescente y de su incomunicación con sus adultos.

No se reconoce el género de la sombra fantasmal que recorre la casa.

Paco Plaza: quería mantener la ambigüedad sobre qué es lo que le ocurre a Verónica, qué es lo que está viendo. De hecho, la película intenta no responder claramente a esa pregunta. Yo soy partidario de las películas que no te dan todas las respuestas porque en la vida no las tenemos. Es muy estimulante mantener el misterio, tener la oportunidad de enriquecer la película. Creo que las películas dialogan con sus espectadores, mantienen un tipo de relación abierta para que tú de alguna manera completes el significado de las cosas. Hay una sobre explicación en la narrativa contemporánea. Hay muchas películas en las que parece que todo hay que dejarlo excesivamente claro y yo no creo que eso sea una virtud necesariamente.

En Verónica se usa el terror para hablar de la adolescencia. ¿Cómo fue el proceso de escritura?

Paco Plaza: a mí lo que me interesaba de la historia era hablar del paso de la infancia a la adolescencia porque los adolescentes son mutantes. Es un momento de tu vida en que empiezas a cambiar físicamente. En el caso de los chicos es muy llamativo el cambio de la voz, de repente te levantas un día y hablas con tu madre soltando gallos y te preguntas: ¿quién es este señor que se me ha metido dentro? En el caso de las chicas aparte de los cambios físicos, que son muy llamativos, me parece más significativo cómo cambia la manera en que el mundo las mira. Cuando una chica empieza a desarrollarse no solo nota que ella está cambiando sino que lo más fuerte es cómo cambian los demás la manera de relacionarse con ella. ¿Por qué la gente de repente de comporta así? Estás viviendo cosas que no sabes exactamente qué significan, y esa mezcla de inocencia, de estar viendo cosas que no conoces, sintiendo cosas desconocida para ti hace que notes sensaciones que ya no son de un niño. Ese no reconocerte delante del espejo es el campo perfecto para una historia de terror. Es el terror máximo, mirarse al espejo y no saber quién eres.

Tres de los personajes principales son niños, que además lo hacen fantásticamente. ¿Cómo planteasteis el trabajo con ellos?

Paco Plaza: el planteamiento era prácticamente de documental. Queríamos generar una situación familiar, así que estuvimos varios meses trabajando para que hubiera un vínculo real entre ellos. Después en rodaje generábamos ese universo familiar, planteábamos situaciones, algunas escritas y otras improvisadas, para que ellos acabaran olvidándose de que estábamos rodando. Al iluminar intentamos que ellos no vieran ningún foco, rodábamos desde fuera del decorado con teleobjetivos. Todo estaba orientado a que los niños pudiesen olvidarse del dispositivo técnico y vivieran de verdad las situaciones de la película.