ENTREVISTA/ ZIAD DOUEIRI

El director libanés Ziad Doueiri recoge en su última película, El insulto, el enfrentamiento entre Toni (cristiano libanés) y Yasser (palestino musulmán). El acto que le da título, un insulto, actúa como desencadenante de la violencia, rencor y venganza que nutre no sólo a estos dos personajes, sino al conjunto de las facciones religiosas a las que cada uno pertenece. Un duelo que acaba por resolverse en los tribunales convertido en una búsqueda y lucha por la dignidad.

La cinta actúa como un retrato social al que, sin embargo, Doueiri resta importancia: “no queríamos dar ningún mensaje, me interesaba la historia de estos dos personajes. No es porque ocurra en el Líbano, podrías llevarla a Afganistán, Irlanda, Estados Unidos o incluso España y funcionaría igual”. La película fue nominada al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, galardón que se acabaría llevando la chilena Una mujer fantástica, además obtener en el Festival de Venecia el premio al Mejor Actor para Kamel El Basha, quien interpreta a Yasser y, aquí en España, se hizo con el Premio del Público en la Seminci de Valladolid.

El director, en cualquier caso, sí que afirma que esta historia era importante para él y su coguionista Joelle Touma, les tocaba de lleno, aunque ante la pregunta sobre cuánto hay de biográfico en ella, reconoció serlo en cuanto a creencias y a retratar situaciones similares a las vividas pero no como una descripción de las mismas punto por punto. Uno de los dos protagonistas, Toni, revela en un determinado momento del film su imposibilidad de regresar a su ciudad de origen por el dolor que le supone recordar lo ocurrido allí. Se plantea la duda de si, los hoy refugiados que huyen de las zonas de conflicto, sentirán lo mismo dentro de unos años; “esto se lo tendrás que preguntar a ellos. La razón por la que nosotros incluimos este dato es porque necesitábamos un motivo para que el personaje se comporta como lo hace”.

El propio Ziad Doueiri se trasladó de su Líbano natal cuando tenía 18 años coincidiendo con el inicio de la Guerra Civil, a estudiar a Estados Unidos, donde, en sus 18 años de estancia, trabajó como ayudante de Quentin Tarantino en películas como Reservoir Dogs (1992) y Pulp Fiction (1994). En 1998 dirigió su primer largometraje, West Beirut, basado en su propia vida, a las que siguieron Lila Dice (2004) y El Atentado (2012).

TÍTULO: EL INSULTO DIRECTOR: ZIAD DOUEIRI DURACIÓN: 1140 MINUTOS GÉNERO: DRAMA DISTRIBUIDORA: SHERLOCK FILMS ESTRENO: 16 DE MARZO DE 2018

¿Con qué propósito hace sus películas?

Mucha gente dice que dirigir es terapéutico pero es mentira, al menos no lo es para mí. Hacer cine es con lo que me gano la vida contando historias que me interesan.

¿Por qué decidió que el origen del conflicto fuera un insulto?

Tenía que empezar por algo y sentí que este podía ser el principio. Yo viví un incidente similar al detonante de la película pero que aquí se desmadra. Es cierto que el hecho en sí puede ser banal pero los sentimientos subyacentes no. Me pregunté: ¿qué pasaría si inicio algo que después no puedo parar?

¿Cómo piensa que se recibe o cuestiona la situación del Líbano a nivel mundial?

Esta película llega porque lo hacen los personajes. ¿A quién le importa el Líbano? Me interesaba esta historia pero no porque ocurra en el Líbano, podrías llevarla a otros países y funcionaría del mismo modo. La gente se involucra y entiende a pesar de que realmente les dé igual el Líbano.

¿Cuál es la situación actual allí ahora?

Oriente Medio es una zona muy religiosa, lo que hace que exista tensión entre musulmanes y cristianos, entre musulmanes suníes y chiíes, etc. Siempre que hay religión hay problemas.

¿Cómo valora su paso y premio en el Festival de Valladolid?

Me alegró muchísimo recibir el Premio del Público porque es señal de que éste, sin la necesidad de ser libanés, entiende la película. La escribimos con este propósito, escogimos cada palabra al milímetro para que fuera entendible por cualquier persona, que tuviera un mayor alcance y que tocase temas universales como la justicia, la venganza o el amor y que puedan llegarte ya seas islandés, noruego o español. Nos entusiasmó que ocurriera lo que habíamos planeado. La gente se identificó muchísimo con la película, especialmente las mujeres entre 50 y 80 años.

¿Por qué piensa que fue así?

Porque la película les habla, tenemos personajes femeninos fuertes – aunque su perfil se reduce a ser la mujer de, hija de o madre de – Todas mis películas los tienen aunque los protagonistas sean hombres, excepto en Lila Dice, donde la protagonista sí que es una mujer.

¿Por qué decidió que Shirine, la mujer de Toni, estuviera embarazada?

Queríamos mostrar que Toni está muy emocionado por su niño y que quiere crear un mundo mejor para él. Es el símbolo de la esperanza. Ella también está contenta y se siente optimista respecto al bebé hasta que llega el palestino y sacude los cimientos de su mundo.

¿Cuál piensa que es el papel desempeñado por los medios de comunicación en conflictos como el retratado en la película?

Es una pregunta muy difícil. Puedo decirte que, independientemente de lo que muestra la película, no me gustan. Pienso que tienen más consecuencias negativas que positivas. En este caso mostramos algo que es explotado por los medios, son ellos los que hacen que el caso salte del tribunal a las calles, lo arrojan al exterior, de tal forma que si los medios no hubieran informado del caso las revueltas no habrían tenido lugar en las calles.

¿Cómo planteó a nivel visual la película?

Es una de mis pocas películas en las que no he planificado todas las tomas. Cada mañana llegábamos al set, ensayábamos con los actores y construía los planos al tiempo que hablaba con ellos. Si alguien me preguntaba cómo lo íbamos a hacer la respuesta era ‘no lo sé’. Fuimos puliendo las escenas a medida que las rodábamos. No diría que fue improvisado pero sí espontáneo. Tenía tan interiorizado el material, sabía qué quería contar y que tenía muy buenos actores que sentí que no debía planificar sino que lo prepararíamos en el momento.

¿Por qué optó por dedicar gran parte de la película al proceso judicial?

Siempre he querido hacer una película de tribunales, me encantan. Crea diálogos muy potentes entre los personajes. He estudiado y trabajado durante 18 años haciendo películas en Estados Unidos y allí su filmografía de películas de juicios es muy buena y extensa: ¿Vencedores y vencidos? (Stanley Kramer, 1961), Kramer VS Kramer (Robert Benton, 1979), Matar a un Ruiseñor (Robert Mulligan, 1962), por citar algunos ejemplos. Antes de dar con la historia tenía claro que quería hacer una película de juicios. Ya en mi anterior película, El Atentado, incluí un interrogatorio muy largo que es una de las mejores escenas de la película.

En uno de estos juicios, el abogado demandante acude a un caso de Estados Unidos que se resolvió de forma, según se cuenta en la película, ejemplar. ¿Considera este país como ejemplo?

En la película se habla de un artículo de periódico que recoge que un senador estadounidense tuvo que pedir disculpas a una azafata de vuelo por haberle llamado puta. Es una historia real y me acordé de ella leyendo el guion, pero para nada considero a Estados Unidos como modelo. Era solo un ejemplo, no elegiría ningún país como modelo. Aquí las personas son sus propios modelos y han de aprender por sí mismos.

¿Piensa que la violencia acaba siendo la única y última de resolver según qué conflictos?

Los conflictos pueden resolverse con violencia o con paz, forma parte de la naturaleza humana. Yo siempre parto de un punto de vista fáctico. Son comportamientos, independientemente de que nos gusten o no, sean buenos o no, están ocurriendo. No podemos detenerlos. Si pasa es porque nadie lo ha podido parar. ¿Podría ser el mundo un lugar mejor? Sí, pero no es lo que intenta expresar la película. No tiene un mensaje social.