INTERIOR DIA: ‘ISLA BONITA’, ‘NADIE QUIERE LA NOCHE’, ‘OCHO APELLIDOS CATALANES’ Y ‘LA ADOPCIÓN’

Menorca, Lituania, Cataluña o el Polo Norte, el cine español encuentra sus nuevas historias en rincones de todo el mundo. Fernando Colomo sin complejos, Isabel Coixet en su faceta más aventurera, una comprometida e intimista Daniela Fejerman y Emilio Martínez-Lázaro, feliz con su comedia nacional, así son las novedades de nuestro cine.

ENAMORADIZO, NEURÓTICO Y
SIN SENTIDO DEL RIDÍCULO…
Y NO ES WOODY ALLEN
‘ISLA BONITA’
DURACIÓN: 101 minutos
GÉNERO: COMEDIA
ESTRENO: 6 DE NOVIEMBRE DE 2015

Un tipo que ya no cumple sesenta, enamoradizo, con una interesante vena artística, que tiene algunas neurosis, sabe subir el nivel de la conversación y al que le importa un rábano ponerse en ridículo… y no es Woody Allen, ¿quién es? Efectivamente, Fernando Colomo. Productor, guionista, director y protagonista de Isla bonita, su nueva película –la número veinte de su filmografía-, el cineasta madrileño ha recurrido a su trabajo más querido, La línea del cielo (1984), y a la forma en que aquel se gestó y ha repetido modelo.

Actores no profesionales para una producción independiente, en la que prima la improvisación en los diálogos para situaciones desarrolladas en un guion con una clara estructura, son los elementos esenciales de esta comedia, donde uno de los personajes más importantes de todos es, como el propio título indica, la isla de Menorca.

Hasta allí llega Fer, un realizador de publicidad venido a menos, que ha aceptado la invitación de su amigo Miguel Ángel para pasar unos días. La excusa para ambos es rodar un documental sobre el tipo que cuida el huerto del segundo, pero la aparición de Nuria, una escultora antisistema, y de su hija Olivia, una adolescente en permanente conflicto con su madre, cambiarán por completo el panorama.

Presentada en Zabaltegi, la sección que el Festival de San Sebastián dedica al cine “más sorprendente del año” sin limitaciones de normas forales o temáticas, Isla bonita es una comedia ‘perfectamente incorrecta’, donde el que menos hace de sí mismo es Fernando Colomo, aunque ciertamente él ha hecho publicidad y seguramente comparte muchos rasgos de personalidad con el personaje.

El resto ha buscado dentro de su propia realidad. Miguel Ángel Furones es un publicista y escritor, gran amigo del cineasta; Nuria Román es una escultora que vive y trabaja en la magnífica casa que aparece en la película y Olivia Delcán es realmente su hija. Ésta, que sí es actriz, propuso a Colomo que incluyera en el reparto a Tim Betterman y a Lluís Marqués, que también han estudiado interpretación. Lilian Caro es la otra actriz profesional del reparto.

CALOR EN LA NOCHE ÁRTICA
‘NADIE QUIERE LA NOCHE’
DURACIÓN: 103 minutos
GÉNERO: DRAMA
ESTRENO: 27 DE NOVIEMBRE DE 2015

Exploradores en el Polo Norte en busca de los secretos de los confines del mundo… la cineasta Isabel Coixet decide despreciar sus ambiciones y su ego para concentrar la mirada en unas mujeres, exploradoras también, aventureras que sacan toda su fuerza del amor, del compañerismo, de la amistad. Ambientada a principios del siglo XX, en un rincón del Polo, Nadie quiere la noche es la historia del encuentro de Josephine Peary, una mujer de la alta sociedad americana, con Allaka, una mujer inuit, y de su aventura de supervivencia en la noche ártica.

Película de inauguración de la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, este drama protagonizado por Juliette Binoche y Rinko Kikuchi, ha sido ahora la producción elegida para clausurar la Seminci de Valladolid, que concedió su Espiga de Oro de Honor a la actriz francesa. Una intérprete a quien Coixet conoció hace diez años, mientras preparaba un filme en el que iban a trabajar juntas. “El productor desapareció. Esas cosas pasan en el cine más a menudo de lo que se cree”. Un decenio más tarde, por fin ambas se han reunido.

“Es una historia increíble con elementos que no había tocado antes, pero que tiene que ver con lo que me interesa. Empieza muy épica y acaba con la intimidad de esas dos mujeres”, explicó en Berlín Isabel Coixet, que presenta a una atrevida mujer de la alta sociedad, dispuesta a enfrentarse a los riesgos que sean con tal de reunirse con su esposo, el eminente explorador Robert Peary (existió realmente), y compartir con él el momento de la gloria. En el inhóspito paisaje del ártico decidirá esperar a su marido. Allí, protegida en su iglú, Allaka ha tomado idéntica elección. El frío, la noche interminable, el hambre, la soledad… no podrán con ellas si están juntas.

La película de Isabel Coixet, rodada sobre un guion de Miguel Barros, parte de personajes reales. Robert Peary fue el explorador que se autodeclaró el primero en llegar al Polo Norte, hecho que hoy se pone muy seriamente en duda. Y Josephine Peary fue su esposa, una atrevida mujer para su época que acompañó a su marido en muchos de sus viajes al Ártico.  “Robert E. Peary era un hombre que, aparte de tirarse a todas las inuit del mundo, cuando estaba en Washington también estaba en otra cosa, un señor que lo que único que deseaba realmente era la gloria y salir en la foto, pisando a quién hiciera falta”. Así definió Coixet al personaje ausente de su película, el tipo que nunca aparece y que, a medida que se estrecha el vínculo entre las dos mujeres, es cada vez más insignificante.

“¿QUÉ COÑO PASA? / ESPAÑA, 
ESO ES LO QUE PASA”
‘OCHO APELLIDOS CATALANES’
DURACIÓN: 
GÉNERO: COMEDIA
ESTRENO: 20 DE NOVIEMBRE DE 2015

No había nada más que mirar un poco lo que teníamos alrededor para darnos cuenta de que ahí justo estaba el secreto del éxito. La clave era, por supuesto, apostar por la comedia. En plena crisis, con un país deprimido económica y anímicamente, una película española batió todos los records de taquilla conocidos. ¿Un milagro? No. Ocho apellidos vascos consiguió cargarse, al menos momentáneamente, esa especie de tristeza nacional y poner un poco de humor al asunto. Y es que reírse de uno mismo es uno de los ejercicios más saludables que se conocen. Pura terapia.

56,2 millones de euros recaudados, la comedia que dirigió Emilio Martínez-Lázaro, sobre un guion de Borja Cobeaga y Diego San José, se convirtió en la producción española más taquillera de la historia y en la segunda, por detrás de Avatar. 9,5 millones de personas la vieron y estuvo 67 días en el número uno de la taquilla.

“¿Qué coño pasa?” “España, eso es lo que pasa”. Y, una vez atacado desde la comedia el tópico de los vascos y los andaluces, la cosa ahora se extiende a los catalanes con Ocho apellidos catalanes. Y al mismo equipo que levantó el súper éxito del cine español se le unen ahora algunos nombres, como el de Rosa María Sardá, Berto Romero y Belén Cuesta. Por su parte, Dani Rovira sigue siendo Rafa, un sevillano enamoradísimo de Amaia (Clara Lago) que cada vez hace mejores migas con Koldo, el padre de ésta (Karra Elejalde). Y con ellos sigue también Merche (Carmen Machi), que ahora va a conocer a la rama catalana de esta historia.

En Ocho apellidos catalanes guionistas y director han sabido interpretar las reacciones del público y han colocado en Karra Elejalde un poco más de responsabilidad. Aquí, Koldo, este vasco puro purísimo, se entera de que su hija quiere casarse ¡con un catalán! Antes que eso, salir incluso de su tierra y viajar a Andalucía para convencer a Rafa de que vaya a buscarla y la libere de ese nuevo enamorado y de todo su entorno.

EL JUEGO SUCIO DE LA ADOPCIÓN
‘LA ADOPCIÓN’
DURACIÓN: 96 MINUTOS
GÉNERO: DRAMA
ESTRENO: 20 DE NOVIEMBRE de 2015

El proceso de adopción que sigue una pareja en Lituania es el eje alrededor del cual gira este drama, tercer largometraje en solitario de Daniela Fejerman, que ha trabajado el guion con Alejo Flah, un compañero que le ha permitido distanciarse lo necesario de unos hechos que tenían un componente en su caso muy personal. Francesc Garrido y Nora Navas son los protagonistas de la película –una coproducción de España y Lituania- en la que también participan Larisa Kalpokaité y Sarunas Puidokas.

Natalia y Daniel llegan a Lituania y, nada más pisar el suelo de ese país, tienen la primera pista para descubrir que el nivel de corrupción se extiende por todo el territorio: sus maletas han desaparecido y sus guías les dicen que, seguramente, no las han perdido, que alguien las ha robado. Es solo el comienzo de una aventura donde se ponen en juego la ansiedad de una pareja por ser padres, su paciencia y la cantidad de dinero que deben emplear para conseguir sus objetivos.

Dainela Fejerman pronuncia palabras como “desconcierto, indefensión e impotencia” para definir el estado de ánimo de la pareja protagonista, “ante el descubrimiento de un sistema donde reina la corrupción y donde se trafica con el futuro de los niños y el ansia de los padres. Vivir esta situación de tensión y riesgo afecta a la pareja, aflorando conflictos hasta este momento tapados: cada uno descubre en el otro, y también en sí mismo, cosas que desconocía. No es sólo la pareja, es la propia identidad la que resulta cuestionada”.

El deseo de adoptar un niño sano, la culpabilidad al rechazar otras opciones, el miedo, el desasosiego y la ética que rige en torno a todo ello son las preguntas que se plantea la directora y guionista, que con La adopción firma su primer drama.