‘LA FIESTA DE DESPEDIDA’ / LA EXPERIENCIA TRAGICÓMICA DE LA MUERTE

Sharon Maymon y Tal Granit han debutado en el largometraje con un ejercicio de alto riesgo, una historia sobre la muerte digna, profunda y emotiva, con elevadas dosis de humor negro, y un desnudo colectivo –audaz y justificadísimo- de sus protagonistas, una pandilla de magníficos actores veteranos. Premio del Público en Venecia y Espiga de Oro en la Seminci, la película le valió también en Valladolid el reconocimiento a sus dos actrices principales.

Hacer una reflexión seria sobre la muerte con un tratamiento de comedia es, probablemente, una de las tareas más espinosas que se nos ocurren. Reírse de la muerte y contagiar al espectador parece casi misión imposible, sobre todo cuando, además, antes se ha conseguido alcanzar la empatía con los personajes y llorar con ellos. Pericia narrativa, extrema sensibilidad, compromiso y un afiladísimo sentido del humor son las herramientas que han empleado Sharon Maymon y Tal Granit para conquistar esos objetivos. Su ópera prima, La fiesta de despedida (Mita tova), historia de un grupo de ancianos reunidos en una especie de comando que ayuda a morir dignamente a los demás, cuenta con otro arma poderosísima para coronar esa cima, un sobresaliente equipo de intérpretes.

“Hay momentos tan malos en la vida de una persona que lo único que puede solventar el problema es tomarse las cosas con humor”

Más difícil todavía, esta pareja de guionistas y directores se lanza de cabeza a la defensa de una muerte –y una vida- dignas en un entorno muy poco propicio para ello, Israel, un país esencialmente religioso, en el que la eutanasia no está permitida y no hay siquiera un colectivo social activo preocupado por el tema. “Allí, las personas se han reído y llorado a la vez con la película”, explicaron los directores en Valladolid, durante su estancia en la Seminci. “Les ha parecido bueno el tratamiento y no han encontrado ningún problema moral. Por supuesto, de momento no va a haber eutanasia en Israel, pero hemos recibido muchos mensajes de gente que ha vivido situaciones parecidas”.

Tragicomedia, con notables dosis de humor negro, pero desprovista absolutamente de ironía o acidez, la película –una coproducción entre Israel y Alemania- se construyó sobre una premisa, una fuerte convicción de la pareja de directores, la de la que “la muerte es dura, pero la vida también”. Y el desarrollo de La fiesta de despedida es la respuesta natural a esa certeza, “hay momentos tan malos en la vida de una persona que lo único que puede solventar el problema es tomarse las cosas con humor. Y esa fue la intención cuando decidimos añadir pequeños toques de humor negro al guion”.

“La fórmula ha sido colocar a intérpretes cómicos en situaciones dramáticas. Todo es serio en la película, salvo la situación que se genera”

El dolor y el sufrimiento, la muerte, la tristeza inmensa de la despedida… pueden, aunque parezca increíble, destilar risas y energía. Para obrar el milagro, los directores siguieron un plan con sus actores y su película: “Les exigimos seriedad y nada de improvisación. Buscamos colocar a intérpretes cómicos en situaciones dramáticas, ésa ha sido nuestra fórmula. Todo es serio en la película, salvo la situación que se genera”.

QUÉ CUENTA

Yehezkel tiene 75 años y se ha ido, a su pesar, a vivir a una residencia de ancianos de Jerusalén con su mujer, Levana. Su mejor amigo está en estado terminal y le pide ayuda para morir en paz. A pesar de las objeciones de su mujer, él es incapaz de desoír esa llamada de auxilio y decide asistirle. Cuenta con el apoyo de la esposa del enfermo y con la de un doctor, veterinario, y un policía retirado, compañeros del hogar de ancianos en el que todos viven. Ingeniero experimentado, Yehezkel inventa una máquina de ‘autoeutanasia’ para sus propósitos, un artilugio que funciona y que se hace inmediatamente popular entre los residentes. Las peticiones van creciendo al tiempo que la demencia de Levana se agrava y, con ella, el dilema moral de todo el equipo.


PREMIOS

Sharon Maymon y Tal Granit han aterrizado con su primera película en las grandes ligas y han arrasado. Premio del Público en el Festival de Venecia, La fiesta de despedida sorprendió a todo el mundo en la reciente edición de la Seminci, donde conquistó la Espiga de Oro a la Mejor Película y el Premio a la Mejor Actriz (ex aequo para Levana Finkelshtein y Aliza Rozen), y lo hizo frente a magníficas obras de reconocidísimos cineastas.