LA TRIBU DEL SURF

“El surf es la fuente. Puede cambiar tu vida. Te lo juro por dios” sentenciaba Bodhi (Patrick Swayze) en la película de Kathryn Bigelow (Le llaman Bodhi, 1991), una de las más populares de todas las que se han hecho sobre este deporte. Ahora, a punto de entrar en la época estrella del surf en España, CLAPP recupera la película de culto por excelencia de la comunidad surfera –El gran miércoles (John Millius, 1978)-, y el interesante documental de Pedro Temboury, La primera ola, historia de los orígenes del surf en España. Además: Viejo perro, otros comienzos, esta vez en Chile, y The Fisherman’s Son, una película de Chis Malloy sobre Ramón Navarro.


‘LA PRIMERA OLA’

EN UNA PISCINA ASTURIANA, CON UN ÁLBUM DE LOS BEACH BOYS

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Félix Cueto Serrano se fabricó una tabla de surf inspirándose en la portada de uno de los álbumes de los Beach Boys. España estaba en pleno franquismo, pero en medio de este erial de represión y censura, aquel joven asturiano se dejó contagiar de entusiasmo y aventura y, probablemente, sin tener ni idea de lo que estaba haciendo, puso los cimientos de la cultura surf en este país.

Probó su tabla en una piscina y después, ante unos asombrados bañistas, en la Playa de Salinas, se puso a coger olas. Era 1962.

Probó su tabla primero en una piscina y después cargó con ella hasta la Playa de Salinas y ante unos asombrados bañistas –imposible imaginar qué pensarían de él ese día- se puso a coger olas. Era el año 1962 y aquel fue, muy probablemente, el primer surfista de España. Es, ahora, uno de los grandes protagonistas de La primera ola, nueva película de Pedro Temboury, un fantástico documental sobre los orígenes del surf en España, que este año inaugura el Surfilmfestival 13 (San Sebastián, 25 a 28 de junio).


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Temboury recuperó más de 3.000 metros de súper 8 inéditos y cientos de fotografías y grabó más de ochenta entrevistas

Fascinado con esa cultura, para muchos, una forma de vida, el director ha viajado más de 10.000 kilómetros rastreando la pista de los pioneros. Más de 3.000 metros de súper 8 inéditos, cientos de fotografías que nunca antes se habían visto, más de ochenta entrevistas… componen ahora esta película, que en nuestro país es un documento único. Un filme que recoge aquel primer desafío de Félix Cueto Serrano, las primeras tablas de calidad que se fabricaron en los setenta en la comuna Casa Lola, el nacimiento del surf en el Mediterráneo “gracias al tesón de Pepe Almoguera y unos aguerridos surferos, o cómo las Islas Canarias se convirtieron en el Hawaii atlántico… a costa de masificarse”. También cuenta Pedro Temboury cómo los hermanos Gulley, dos australianos devotos del surf, descubrieron en la costa asturiana unas olas mucho más apetecibles que las que ellos conocían.

La primera ola “es un documental donde se conocerán historias personales de superación, de búsqueda de una identidad, de intentar practicar un deporte que pasó a ser un estilo de vida y que les hizo replantearse, en muchos casos, su papel en el mundo”, afirma el director y guionista, que ha llegado al surf desde una pasión anterior, el skate. De hecho, la búsqueda de los orígenes que ha llevado a cabo con esta película, ya la había hecho con su documental, Monopatín, historia de los inicios del skate en España. Antes de ésta, los pasos de Temboury en el cine se habían producido en el territorio de la ficción, donde estrenó Kárate a muerte en Torremolinos y Ellos robaron la picha de Hitler.


‘VIEJO PERRO’

UNOS BUZOS DE QUINTERO

Viejo perro. Pioneros por esencia es el título completo de esta película documental, un filme que, como el de Pedro Temboury, indaga en los orígenes del surf, aunque esta vez se trata de una historia en las costas chilenas. Allí se vivían momentos de inestabilidad política, que los protagonistas de esta historia sufrieron menos que sus conciudadanos gracias a la pasión que desarrollaron por este deporte.

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Dirigida por Rodrigo Farias Moreno, la película cuenta la historia de un grupo de buzos de Quintero que, sin apenas información ni referentes, se lanzó a la aventura del surf a principios de los años setenta. Alvaro Abarca e Icha Tapia son los dos grandes protagonistas de esta historia, donde decenas de surfistas ofrecen su testimonio sobre su propia experiencia y sobre la de compañeros que ya han muerto.

Más de ocho años rastreando el país para grabar entrevistas han concluido en esta película, de la que su director dijo, en unas declaraciones a olasperu.com: “Es un reconocimiento a los pioneros del surf en Chile. Hace tiempo estaba surfeando en la V región y estaba Icha Tapia. Él no me conocía y yo tampoco, pero le saludé respetuosamente y él también. En la misma sesión, un pendejo pasa por el lado y ni le saluda, además le jotea una ola, y eso es falta de información, no respetamos a nuestras leyendas vivientes, ni agradecemos a quienes partieron con esto. En otro país, como Perú o Hawaii, los respetan y los conocen. La idea de esto es rendirles un tributo y homenaje en vida”.



‘THE FISHERMAN’S SON’

LA VOZ DE LOS PESCADORES DE PICHILEMU

La película de Chris Malloy, embajador de los surfistas de Patagonia, es la historia de uno de estos aventureros, Ramón Navarro, un deportista nacido y criado en Punta de Lobos que vive cogiendo las olas más grandes del planeta. Preocupado por proteger el ecosistema de esa zona, Pichilemu, se ha convertido por méritos propios en una de las figuras esenciales del surf de ese país.

The Fisherman’s Son: el espíritu de Ramón Navarro forma parte del proyecto Save the Waves Coalition, con el que a través del Save the Waves Film Festival se intenta concienciar acerca de la importancia de conservar la ola de lujo chilena, Punta de Lobos. Reserva Mundial de Surfing (World Surfing Reserve), el objetivo del filme es defender la biodiversidad de esa zona, los recursos naturales y los derechos tradicionales de los pescadores locales. Y la historia de este hombre es única y un gran ejemplo para conseguir tales propósitos. Ramón Navarro, hoy mítico surfista de ola grande, dio sus primeros pasos en este mundo cuando solo tenía doce años. Entonces, su escuela fueron otros surfistas, a los que miraba incansable desde la costa. “Los primeros recuerdos que tengo en mi vida son acompañando a mi papá al mar a pescar o a bucear”, dice en la película Navarro, el hijo del pescador.

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The Fisherman’s Son es un trabajo de Chris Malloy, quien hace cinco años rodó uno de los títulos mejor recibidos en el universo del surf: 180° South. El filme documental sigue los intentos del aventurero Jeff Johnson de emular el épico viaje realizado por sus héroes a la Patagonia en 1968, Yvon Chouinard y Doug Tompkins.

‘EL GRAN MIÉRCOLES’

DE SURFERO A SURFERO

John Millius firmó en 1978 una de las películas de culto de la comunidad del surf, El gran miércoles, historia de tres amigos que comparten una pasión: las olas. Ambientada en los años sesenta, es la primera ficción que se rodó con surfistas auténticos. Jan-Michael Vincent, William Katt y Gary Busey eran los protagonistas de esta historia en la que también había chicas y playas y la amenaza de la guerra de Vietnam. Con un guion escrito por el propio Millius junto a Dennis Aaberg –surfers y guionistas-, con el paso del tiempo la película no decae entre los surfistas, que reconocen inmediatamente en ella a algunas de sus leyendas, como Gerry López cogiendo olas con una tabla corta fabricada por Terry Fitgerald, ‘el sultán de la velocidad’. El propio Tarantino la reivindicaba al mencionarla en un momento de Death Proof.

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Con una legión de fans hoy por todo el mundo, El gran miércoles fue, sin embargo, un fracaso sonadísimo en su estreno. Entonces prácticamente nadie supo que sus personajes principales estaban inspirador en surferos reales que conocieron Aaberg y Millius. En una entrevista concedida a Sign On San Diego, el escritor explicaba hace tiempo cómo “Matt Johnson estaba basado en la gran leyenda de Malibu Lance Carson. Jack Barlow estaba basado un poco en mi hermano mayor Kemp, que fue socorrista en Malibu y un surfer respetado. Leroy el masoquista se basó en surfers radicales, marrulleros y con ganas de pelea como la leyenda de Windansea Butch Van Artsdalen, de La Jolla”. Hay en la película más personajes que se basan en otros reconocidos surfers, como Mickey Dora (con el nombre de Slick), a quien da vida en la ficción el mismo guionista.

Surf y Vietnam se encontraron en otros trabajos de John Millius. El guionista y director, surfista entusiasta, vivió obsesionado con aquella guerra en la que no le dejaron participar y un año después del estreno de El gran miércoles, el teniente coronel Kilgore (Robert Duvall) gritaba en medio de las balas de los norvietnamitas: “Me sobran cojones para hacer surf en esta playa”. Dennis Aaberg, que sigue practicando surf -“todavía surfeo todo lo que puedo”-, no volvió a escribir un solo guion más para Hollywood. En 2012 lanzó un cortometraje documental con imágenes en súper 8 Cactus Wagon.