Las maravillas de Brian Selznick

Letras, planos, palabras, escenas, párrafos, secuencias, capítulos, actos, libros, películas, literatura, cine, arte. Y si es ilustrado, en este caso, mejor. Varios fueron los largometrajes que en 2017 realizaron un canto a la cultura, a su valor, a su romanticismo, a la labor del escritor. Isabel Coixet adaptó La librería de Penélope Fitzgerald con una historia de amor al libro en papel y su poder para cambiar la vida de su conservador pueblo. James Franco ganó la Concha de Oro por su homenaje a la mejor peor película de la historia dirigida por Tommy Wiseau, The Room (2003), guiándose por el testimonio que su amigo Greg Sestero dejó en la novela en la que recogió su memoria sobre cómo fue el rodaje de la película. Otros como Darren Aronofsky y su Madre o Manuel Martín Cuenca y su El autor prefirieron centrarse en la figura del creador pero ha sido Todd Haynes el que con El museo de las maravillas se ha decidido a unir en un mismo film el amor al cine y a la literatura.

Aun así, no es a él a quien queremos rendir homenaje en este artículo sino al autor del libro en el que se basa la misma: el escritor e ilustrador estadounidense Brian Selznick. Suyo es también La invención de Hugo Cabret, que Martin Scorsese adaptó también a la gran pantalla en 2011. ¿Qué tienen de especial los libros de este maravilloso autor? La magia que se esconde en sus páginas en las que letra e ilustración se funden cuidadosamente formando parte de un todo frágil, único. Él mismo las describe afirmando que no son exactamente novelas ni libros de ilustraciones, ni novelas gráficas, álbumes de fotos ni películas, sino una combinación de todas ellas.

De esta forma, convierte la lectura de sus obras en una auténtica experiencia. Al comienzo de su libro La invención de Hugo Cabret recomienda que imaginemos estar a oscuras, como si fuera a empezar una película.

Y no sólo eso: imaginar que ‘el pato de cobre es capaz de comer, beber, graznar, chapotear y pasear por la luna’. ¿Y de dónde ha salido este Brian Selznick? ¿Quién es? El artista nació en New Jersey en 1966 ha firmado un total de 18 libros desde su debut en 1991 con The Houdini Box, en el que recogía la historia de un chico que se empeña en imitar al gran escapista Harry Houdini.

Firme defensor del papel y del lápiz, su primer trabajo fue como vendedor en una librería infantil. Desde entonces, sus dibujos lograron impregnar páginas cuyas dimensiones parecían quedárselas pequeñas, como si necesitaran saltar a la imaginación de su lector y fundir su universo con él.

LA PELÍCULA PARA LA HIJA DE SCORSESE

Lo que más atrapó de la novela La invención de Hugo Cabret cuando llegó a las manos de Martin Scorsese fue la idea de ver el mundo a través de los ojos de un niño. Lo leyó de una sentada al conectar con la historia desde la primera página. Su hija era entonces pequeña y novela y situación vital se unieron para que empezara a percibir la vida y el mundo desde el punto de vista de un niño, con la particular forma de pensar, crear y contar historias propias de la infancia.

De hecho, se decidió a hacer la película, en parte, para que su hija pudiera ver una de sus películas. Ambientada en los años 30, Hugo es un niño huérfano y relojero que vive en una estación de tren de París. Lo único que tiene es un autómata, pero éste está roto y se pueden ver sus mecanismos. Entonces conoce a Georges Méliès y a su nieta, Isabelle, que le ayuda a encontrar respuestas a todo. El origen del cine es el otro gran protagonista del film.

Cuando en un primer momento leyó el libro, el director no se dio cuenta de que el hombre de la tienda sería Georges Méliès. Tiempo después descubrió que era una historia real, había trabajado en una tienda de juguetes durante 16 años cuando se arruinó. También fue su primera película rodaba en 3D. Con su declaración de amor al cine fue nominado a once premios Oscar, de los que obtuvo cinco. 

Por su parte, Brian Selznick había conseguido con el libro la Medalla Caldecott, premio concedido anualmente por la Association for Library Service to Children, al ilustrador más destacado de libros ilustrados para niños. Junto con la Medalla Newbery, es el reconocimiento estadounidense más prestigioso dedicado a la literatura infantil y juvenil.

EL  MUSEO DE LAS MARAVILLAS

Maravillas, el libro que adapta Todd Haynes en su última película, documenta los miedos de un niño que descubre un mundo adulto marcado por la sociedad, la confusión y el arrepentimiento.

Brian Selznick vio en 2007 el documental Through Deaf Eyes, en el que un hombre describía la sordera como una cultura visual porque ‘el lenguaje es un algo visual’.  De esta forma, pensó que haciendo un libro en el que hubiera imágenes contando la historia de un personaje sordo sería de alguna manera paralela a la forma en que experimenta la vida: ‘porque ambos serían visuales’.

Y es que el escritor e ilustrador explica así su manera de entender la lectura: ‘cuando lees, tu imaginación escucha las palabras y la narración continúa en imágenes, sin palabras: todo se traslada a una parte diferente de tu cerebro. Las palabras se desvanecen y vemos lo que sucede’.

Maravillas es la historia de dos niños sordos de épocas distintas, Ben y Rose, que desean en secreto que sus vidas sean diferentes. Ben sueña con el padre que nunca conoció y Rose con una actriz cuya vida narra en un libro de recuerdos. Cuando Ben descubre una pista en casa y Rose lee un tentador titular en el periódico ambos comienzan una búsqueda que se desarrolla en fascinante simetría. 

El impulso inicial de Selznick de contar la historia de un viaje extraordinario desde la perspectiva de un niño sordo se convirtió en dos historias y dos viajes, contados alternativamente, mostrados a través de las detalladas ilustraciones con lápiz en blanco y negro de su autor.

El momento en el que concluyó su libro coincidió con el éxito en cines de La invención de Hugo, lo que le llevó a reconsiderar que quizás, contrariamente a lo que en un principio pensaba, Maravillas sí pudiera también adaptarse a la gran pantalla. De hecho, él mismo se propuso elaborar un posible guion por su cuenta. Decidió que la historia de Rose, ambientada en 1927, fuera rodada en blanco y negro y con la estética de una película muda, mientras que la de Ben se filmaría en color. Él mismo lo explicó que al poder unir ambas historias y jugar con el sonido dentro del silencio incluyendo música ‘no existía el límite de palabras e imágenes que existía en el libro, y pensé que eso funcionaría en la gran pantalla’.

A la hora de formar equipo repitió con la diseñadora de vestuario Sandy Powell y quiso que Todd Haynes la dirigiera. Éste estaba aún trabajando en la postproducción de Carol (2015) pero al terminar, ambos se conocieron, Selznick le dio el guion y Haynes quedó fascinado. 

Más tarde reconocería: ‘me encantó leer el libro donde la historia se narra sencillamente a partir de imágenes pero la parte más interesante fue el tema de la sordera, ya que abordarlo en el cine supondría todo un reto. ¿Cómo lo haces? Es interesante ver cómo el sonido, y la falta del mismo, funcionan en esta historia’.


Este viernes llega a las salas de cine esta fantástica historia que adapta la última obra de Brian Selznick. Amor a las historias, a la literatura, al cine, a la magia. Para todos los que no hayáis tenido una obra de Brian Selznick en vuestras manos ha llegado el momento de dejaros enamorar por el preciosismo y detallismo de sus trazados. Para los que queráis ver cómo han sido adaptadas el cine, podéis ir a ver El museo de las maravillas a las salas o recuperar la hermosísima La invención de Hugo. ¡Lean, vean y disfruten!