“Las relaciones familiares suman siempre dramáticamente” Federico Cueva

“Nuestra intención era hacer una película divertida con la gente se lo pasase bien” así presenta Federico Cueva su ópera prima Solo se vive una vez, en la que Peter Lanzani (El Clan) es Leo, un estafador que por accidente se enfrenta a un poderoso jefe de la mafia (Gérard Depardieu) que para escapar y salvar su vida se hace pasar por un miembro de una comunidad judía ortodoxa. Santiago Segura, Arancha Martí, Hugo Silva y Carlos Areces completan el reparto internacional de esta película en la que acción, persecuciones y explosiones tienen su propio papel protagonista.

Tras más de 30 años de trayectoria como coordinador de especialistas y de efectos especiales Federico Cueva salta a la dirección. Un oficio en el que empezó con 19 años y cuenta en su filmografía con títulos como Torrente, El secreto de sus Ojos o Nueve Reinas. Cuando era pequeño le gustaban el cine y los deportes de riesgo. Decidió dedicarse al mundo de los especialistas al ser la conjunción natural entre ellos.

Arancha Martí se dio a conocer con La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo. Antes había aparecido en series como Doctor Mateo o Águila Roja. Aquí interpreta a una argentina judía ortodoxa en uno de los dos únicos personajes femeninos de la película. Entró a partir de una prueba de casting y a la semana siguiente ya tenía una coach con la que preparar su acento argentino. El tener todos los ingredientes para pasarlo bien durante el rodaje y compartir reparto con actores a los que admira fueron sus dos principales motivos para decir que sí a participar en Solo se vive una vez; largometraje que define como “el mayor reto de su vida”.

TÍTULO: SOLO SE VIVE UNA VEZ DIRECTOR: FEDERICO CUEVA DURACIÓN: 90 minutos GÉNERO: COMEDIA DE ACCIÓN DISTRIBUIDORA: A CONTRACORRIENTE FILMS  ESTRENO: 12 DE OCTUBRE DE 2017

Te estrenas como director, ¿cuál ha sido la mayor dificultad que has encontrado?

Federico Cueva: lo más difícil fue ganarme la confianza de los actores porque muchos me conocían en mi faceta de coordinador de especialistas. Los actores siempre necesitan que les dirijan. Soy de los que cree que cuando tienen claro lo que hacen y son buenos, está bien dejarles ir un poco pero llevándoles a lo que uno necesita para que cuadren en la estructura total de la película. Para ello necesitan confiar en esa persona; el director.

Estamos ante una película de acción. ¿Qué tiene de especial el lenguaje de este género?

Federico Cueva: la acción es algo que manejo porque llevo muchos años trabajando en ella. Es un lenguaje que necesita mucho de la técnica, en otros géneros quizás no tanto, pero para poder seguir la acción necesitas saber mucho sobre la tecnología del cine. Aun así, creo que igualmente tiene que haber un guion con una historia interesante detrás, sino es muy aburrido. Otro elemento importante es el ritmo, la gente cuando se quiere divertir normalmente va a ver una película de acción.

Arancha Martí: como actriz es cierto que las películas de acción requieren de mayores tiempos de espera porque la preparación de cada escena es más larga y luego la grabación muy corta. La mayoría de las cosas las hicimos nosotros mismos, se acaba cogiendo el gustillo al verte en un andamio a tropecientos metros de altura viendo tu vida sujetada por una cuerda.

La religión es uno de los pilares de la película. ¿Cómo fue la inmersión en el judaísmo ortodoxo?

Arancha Martí: esta religión tiene muchas pautas a las que se hace referencia dentro de la película. Por ejemplo, los hombres y las mujeres no pueden tener contacto físico entre ellos por eso en la película nunca nos tocamos entre nosotros. Igualmente, al pronunciar las palabras sagradas emplean un acento diferente. Tuvimos un asesor judío en el rodaje por si cometíamos algún error.

Federico Cueva: es curioso porque Argentina es la cuarta comunidad judía más grande del mundo (después de Israel, Estados Unidos y Francia). Cuando yo llegué a trabajar hace 17 años a España me di cuenta de que aquí no hay judíos. En Argentina es más común la relación con el judaísmo que en España. Elegimos los judíos ortodoxos porque pensamos que el choque sería aún más interesante.

Ligado con la religión está la importancia de la familia y sus vínculos, como motor de las motivaciones de los personajes.

Arancha Martí: sí. Cuando me preparé el personaje, vi mucho cine judío de Pablo Levy o Daniel Burman para aprender sobre la familia judía. La comunidad judía está muy unida, cada familia tiene sus negocios y todos los miembros de la familia trabajan en ellos. El concepto de familia está mucho más unificado que como ocurre, por ejemplo, en la religión católica.

Federico Cueva: las relaciones familiares suman siempre dramáticamente, las buenas y las malas. Aquí contrasta la judía ortodoxa con su estructura tan particular con la familia desestructurada que tiene Leo (el protagonista) por su historia personal.

Solo se vive una vez se suma a la larga lista de coproducciones entre España y Argentina.

Arancha Martí: como intérpretes es una suerte porque contamos con un mercado muy grande al compartir idioma y tipos de cine similares.

Federico Cueva: la coproducción entre España y Argentina ha existido siempre. Tenemos muchísimas cosas en común, ya no sólo el idioma. Es como la coproducción natural. El argentino tiene una forma de ser muy particular y el español también, eso siempre genera giros interesantes.