“NADIE LE TOCA LOS HUEVOS A LOS COEN”

Llevan treinta y un años (y diecisiete largometrajes) en este ‘negocio’ y siguen manteniendo a raya su libertad creativa. Parafraseando a Jesús (Turturro, en El gran Lebowski), “nadie le toca los huevos a los Coen”. No les gusta la improvisación, jamás traicionan al clan (actores-técnicos-amigos), no pierden el tiempo ni la energía discutiendo y aunque no son magos de la taquilla, nunca han protagonizado un descalabro demasiado sonoro. Lo dan todo con los personajes de los perdedores, en sus historias generalmente pasa algo grave ‘por dinero’, les gusta meter en sus argumentos algún que otro secuestro y se están recorriendo el país retratando sus paisajes y a sus gentes. De Texas y Arizona a Nueva York, pasando por Dakota del Norte, Los Ángeles, Mississippi y México, los hermanos Coen, vuelven a Hollywood.


CINE NEGRO

Sangre fácil, la primera película que hicieron los hermanos Joel y Ethan Coen, venció en el Festival de Sundance en 1984, ganó el Gran Premio del Jurado, y embrujó a la crítica de medio mundo. Cine negro en el que hacían un ejercicio, tal vez demasiado elaborado, de estilo y en el que sentaban las bases de buena parte de su cine posterior. La primera opción para el personaje femenino fue Holly Hunter, pero una obra de teatro en Nueva York la impidió hacer la película y animó a su amiga Francesc McDormand para que se presentara a la prueba. Así nació una fructífera relación profesional (son muchas las películas de los Coen en las que ha trabajado la actriz) y personal (se casó con Joel Coen ese mismo año).

Seis años después llegó Muerte entre las flores (1990), en la que arriesgaron mucho más. Dos hombres (un gangster y su lugarteniente), enfrentados por una mujer. Había mucha pasión en aquella película que estaba inspirada en relatos de Dashiel Hammett.

En 1998, rodaron El gran Lebowski, “una historia al estilo Raymond Chandler” que, sin ser la mejor de la filmografía de los Coen, es su trabajo más celebrado. Adictiva, divertida, con unas interpretaciones portentosas (Jeff Bridges, John Goodman, Steve Buscemi, John Turturro, Julianne Moore, Philip Seymour Hoffman) y algunos momentos que han quedado ya para la historia del cine (John Turturro, en la bolera / “Nadie le toca los huevos a Jesús”), ha sido declarada “primera película de culto de la era internet”.

Otro grande del género, James M. Cain, inspiró El hombre que nunca estuvo allí (2001), historia de un chantaje, un barbero, su mujer y su amante, con Billy Bob Thornton, Frances McDormand y James Gandolfini. Trío de Ases.

La sobresaliente novela de Cormac McCarthy, también thriller, crimen, suspense… se convirtió en otra de sus películas. No es país para viejos (2007), ganadora de cuatro Oscar (Película, Dirección, Guion Adaptado y Actor Secundario, para Bardem), es una de las grandes. Un cazador de antílopes descubre casualmente a unos tipos disparándose y en medio un cargamento de heroína y dos millones de dólares. Droga y mucho dinero para hablar de codicia, de esperanza y de desesperación, de muerte y de amor…

“La amistad es un estado mental” (Muerte entre
 las flores)
Hay veces que cuando más observas menos comprendes”
 (El hombre que nunca estuvo allí)
“Este país es muy duro con la gente. No puedes
 evitarlo. No están para servirte. Eso es vanidad”
 (No es país para viejos)

‘BARTON FINK’ BARTON FINK’

Es, hasta el momento, la gran apuesta de los Coen. Rodada en 1991, la película estaba ambientada en 1941 y contaba la historia de un prestigioso dramaturgo que viajaba a Los Ángeles para escribir el guion de una película de serie B. Muy oscura y sarcástica, con escenas alucinadas de los personajes, la película hizo historia al conquistar en Cannes la Palma de Oro y los Premios de Dirección y Actor (John Turturro). Éste y un mucho más que inquietante John Goodman daban vida a dos personajes con los que los Coen asaltaron las murallas del Hollywood clásico.

Si Joel y Ethan Coen necesitaban corroborar el talento que habían demostrado con sus tres primeros filmes, aquí lo hicieron sobradamente. Barton Fink, retrato del desmoronamiento de un creador, crónica de un bloqueo mental, es el relato ajustado de cómo conviven arte y cultura del entretenimiento en el universo de estos hermanos de Minneapolis.

“Yo soy un escritor, 
¡Yo creo para vivir!
¡Yo creo! ¡Y este es mi uniforme! (Barton Fink).

MAESTROS DE LA COMEDIA Y DEL SECUESTRO

El gran Lebowski es una de las películas de los Coen que se mueve entre el cine negro y la comedia, un territorio que dominan y que es sello de la ‘familia’. Ya con su segundo largometraje, Arizona baby (1987) transitaban este espacio, el del thriller manejado con humor. En aquella road movie un poco loca, por cierto, aparecía el primer secuestro de su carrera, el de un bebé.

Le siguió otra comedia ‘casi’ negra, El gran salto (1994) y dos años después uno de sus grandes éxitos, Fargo, de nuevo comedia y thriller, esta vez en medio de Dakota del Norte y con otro secuestro incluido. Francesc McDormand se llevó uno de los Oscar más merecidos en la historia de estos premios y lo hizo con un personaje en las antípodas de los gustos de Hollywood. Una de las escenas de la película, la de la picadora de carne, compite en popularidad con la de la bolera antes mencionada.

Los Coen iniciaron el siglo XXI con más crimen y comedia. Primero lo hicieron con O Brother! (2000), inspirada ni más ni menos que en la Odisea de Homero. Cuatro años después llegó Ladykillers, basada en la comedia inglesa de Alexander MacKendrick. Y en 2008, con Quemar después de leer, un filme simple (a veces, demasiado), que, sin embargo, desveló mejor que ninguno otro la gran vis cómica de Brad Pitt.

Comedias, aunque con otro tono, son también Crueldad intolerable (2003), que circulaba por el sendero de la comedia romántica, y Un tipo serio (2009), una historia ambientada en el Medio Oeste americano. Película extraña, lejos de los códigos habituales de los Coen, con elevadas dosis de ironía y de malicia, con la que los hermanos se acercaban a su infancia en un barrio y en una familia judíos.

“Intenté reformarme e ir por el buen camino,
pero no era fácil con el hijoputa de Reagan
en la Casa Blanca... no sé, dicen que es un
buen tipo... a lo mejor está mal aconsejado”.
(Arizona Baby)

LOS NUEVOS COEN

Uno de los grandes remakes de la historia del cine (el original es de Henry Hathaway, de 1969), con Valor de ley (2010) los Coen inauguraron nueva década y revalidaron talento. El bien y el mal, unos personajes aparentemente extravagantes, unas dosis de emoción y una ausencia de cinismo inusuales en su cine, y unos actores magníficos se conjuraron para componer esta obra maestra, primer western de su carrera.

El hallazgo de Hailee Steinfeld, en el papel de la pequeña Mattie Ross, completó la sorpresa que supuso esta película. Una inesperada obra de los Coen que abrió un nuevo sendero en su filmografía. Menos corrosivos, aunque incisivos y brillantes, los cineastas firmaron otra película singular hace dos años, A propósito de Llewyn Davis. Basada en las memorias The Mayor of MacDougal Street, de Dave Van Ronk, es la historia de un perdedor, un músico de la escena folk del Nueva York de comienzos de los sesenta. Fantástico Oscar Isaac (se apartaba del tono general Carey Mulligan), el actor daba vida a un personaje con una profundidad poco habitual entre las criaturas de los Coen.

- Señor Cogburn, durante sus cuatro años como alguacil, ¿a cuántos hombres ha disparado?
- ¿Disparado o matado?
- Dejémoslo en matado para tener una cifra manejable.


‘¡AVE, CÉSAR!’

¡Ave, César!, película de inauguración del Festival Internacional de Cine de Berlín, significa el regreso de Joel y Ethan Coen a la comedia y a Hollywood. Algunos de sus incondicionales, con George Clooney a la cabeza y con Josh Brolin y Frances McDormand, forman el reparto del filme, en el que también participan Alden Ehrenreich, Ralph Fiennes, Jonah Hill, Scarlett Johansson, Tilda Swinton y Channing Tatum.

Ambientada en los años cincuenta, es la historia de Eddie Mannix, un ‘arreglaproblemas’ de uno de los grandes estudios de Hollywood, que ahora tiene que encontrar al actor Baird Whitlcok, desaparecido en mitad del rodaje de una película de romanos, ¡Ave, César!.

La película está inspirada lejanamente en la figura real de Eddie Mannix, que fue vicepresidente de la MGM en los años dorados. El hombre real fue motivo de rumores y sospechas, porque muchos le atribuyeron la muerte del actor George Reeves, el Superman de aquellos años de la televisión, que, al parecer, mantenía un romance con la mujer del directivo.


UN GRAN EQUIPO

Las películas de los hermanos Joel y Ethan Coen se han realizado con un equipo de habituales, tanto en la parte técnica como en la artística. Carter Burwell ha compuesto la música de todos sus filmes, mientras que la edición de sonido ha recaído siempre en Skip Lievsay y la producción de sonido, en Peter Kurland. Ellos mismos son en muchos de sus títulos Roderick Jaynes, firma que han empleado para el montaje. Y el británico Roger Deakins es el director de fotografía de sus películas desde Barton Fink.

La banda a completan los actores habituales: Jeff Bridges, John Turturro, Michael Badalucco, Holly Hunter, Steve Buscemi, Frances McDormand, John Goodman, Jon Polito, George Clooney…