“No quiero que la ocupación rompa a mi gente” Maha Haj

Las generaciones palestinas nacidas tras la Primera Intifada en 1987 no han podido salir de sus pueblos al haberse quedado desde entonces sin permiso. Maha Haj guioniza y dirige su ópera prima Asuntos de Familia encerrando a sus personajes en sí mismos, sus casas, familias y trabajos. La libertad de todos ellos entra en juego cuando deciden cruzar las fronteras reales. Lejos de convertir la temática en un drama centrado en su horror, la directora prefiere enfrentarles a la represión a través de sus historias personales en clave de humor.

A Maha Raj le ha llegado la pasión por la dirección “demasiado tarde, casi a los 40 años”. Estudió Literatura Inglesa y Árabe pero acabó escribiendo sus propios guiones y trabajando como Directora de Arte. Presentó su debut en la sección de Un Certain Regard del Festival de Cannes hablando de la pasión de la población palestina y de mujeres que desde su palabra, actitud y silencio tienen mucho que decir; y lo acaban haciendo.

TÍTULO: ASUNTOS DE FAMILIA DIRECTORA: MAHA HAJ DURACIÓN: 90 minutos GÉNERO: COMEDIA DISTRIBUIDORA: BTEAM PICTURES ESTRENO: 21 DE JULIO DE 2017

¿Cuál es el origen de Asuntos de familia?

Parte de una localización en Suecia: la cabaña en la que rodamos la secuencia del lago. Inspirándome en una fotografía que me envió mi hermano me planteé qué pasaría si mis padres, una pareja mayor de Nazaret casada desde hace tanto tiempo, viajara a Suecia a visitarle. Qué le haría a su matrimonio y a la comunicación entre ellos.

¿Es la misma imagen del póster de la película?

Sí, así es la foto que me envió salvo por los actores. Las sillas sí estaban ahí. Mientras escribía no sabía si conseguiría financiar y dirigir la película pero sabía que si la hacía, ese sería el póster.

La película refleja la situación política de su país de forma simbólica.

Hay que recordar que una película es arte antes que nada y el arte no tiene que ser una forma de propaganda, ni golpearte continuamente una información determinada en la cara. Cuando se es sutil la historia alcanza mejor el corazón de la gente y de forma más profunda. En las películas siempre hay una historia detrás y uno debería tener cuidado en cuanto a cómo contarla. Creo que es arrogante para un cineasta mirar por encima del hombro al espectador diciéndole que no conoce un conflicto y que por ello le va a dar una lección.

¿Tiene esto que ver con el tango que Maysa y Tarek bailan en la sala de interrogatorio?

Sí, podría haber rodado los puntos de control mostrando lo horrorosos y terribles que son, y cómo los palestinos sufren a diario cada vez que pasan por uno de ellos. Yo quería romper con aquello. En vez de mostrar cómo la ocupación en general rompe a los palestinos, sus corazones, su imaginación y su alma; quería que fueran los personajes rompiesen con ese horror.

Por ello bailan en esa sala de interrogatorio. Yo quería que ellos eligiesen la vida, que los palestinos elijan la vida. No quiero que la ocupación rompa a mi gente. Quiero que sean fuertes, que tengan esperanza. Quería que ellos se riesen de la ocupación. En la secuencia, son ellos los que están encerrados siendo observados e interrogados. Sin embargo, cuando bailan, la situación se invierte. Son los policías los que están encerrados viendo a dos personas enamorándose y bailando. ¿Quién crees que está disfrutando más?

¿Ocurre lo mismo con la obsesión de George por ver el mar y su reacción cuando lo consigue?

El mar es una metáfora de abrir el horizonte. Es todo con lo que George y los palestinos sueñan y lo que nunca consiguen. George es un personaje que representa a miles de palestinos que nunca han visto el mar. No tienen permiso para  ir a ningún sitio, están encerrados en una gran cárcel que se llama territorio palestino. George se siente sólo y sometido a la presión del matrimonio, ver el mar le devuelve a la infancia. Es en cierta manera un homenaje a todos esos palestinos que son privados de ver el mar incluso aunque sólo esté a veinte minutos de sus casas.

Parece que cada personaje tiene su propio refugio, especialmente la madre, Nabeela, con la cocina y la abuela con el azúcar, a pesar de padecer diabetes.

Sí. Para la madre cocinar es su forma de mostrar su amor. En vez de decir te quiero, abrazar o escuchar a sus hijos; les alimenta. Diría que esto es algo muy típico en cualquier parte del mundo. Para la abuela la adicción al azúcar también es una vía de escape. Tiene más de 85 años y le da igual cuando morirse, lo que quiere es su chute de azúcar ahora. Es una manera simbólica de decir que a los palestinos nos da igual el mañana, queremos nuestra pasión ahora. Somos personas muy apasionadas, quizás porque es la forma de ser que tenemos o porque la gente bajo ocupación tiene esa pasión y esas ganas de devorar la vida de la misma forma que la abuela devora sus galletas.

¿Cómo ha sido dirigir esta película en su país? ¿Ha encontrado dificultades añadidas por el hecho de ser mujer?

Dirigir en Israel es como dirigir una película en cualquier país: muy difícil. La mayor complicación ha sido la financiación. Soy palestina y árabe pero tengo pasaporte israelí y pago impuestos a su gobierno. Por ello tengo derecho y libertad para solicitar sus fondos de ayuda a la financiación pero ha llevado años conseguirla.

El hecho de ser mujer es un extra por el hecho de que, seamos sinceros, vivimos en un mundo que pertenece a los hombres, y en la industria cinematográfica en su mayoría también. Además, también soy madre de dos hijos que han tenido que estar sin mi cuidado durante mucho tiempo.

Los personajes femeninos de Asuntos de Familia son muy fuertes.

Creo en la fuerza de la mujer. Quería contarles en mi historia que son fuertes y que no subestimen su poder incluso en las situaciones en las que piensen que no la tienen. La fuerza de la abuela radica en que aunque viva encerrada por su senilidad y alzhéimer, tiene una historia que contar. Nabeela, la madre, es muy fuerte a través de su silencio. Es su manera de combatir el patriarcado; a su marido chovinista. Finalmente consigue que él la lleve al lugar donde ella quería y allí es donde finalmente él le acaba pidiendo divorcio. Eso es lo que ella estaba esperando; esa liberación. Al vivir en esa sociedad árabe, muy cerrada, no es fácil para ella teniendo más de 60 años pedir por su libertad, pero tiene la paciencia para esperar. La paciencia también es fuerza.

Maysa se hace más fuerte cuando se quita la máscara que la convierte en calculadora, rígida y aburrida. Al ser provocada psicológica, política, sexual y socialmente en el punto de control se la quita para mostrar quien realmente es. Hace, dice y llega exactamente al punto que ella quería, consiguiendo también que Tarek la mire, reconozca, baile y se enamore de ella. Eso también es poder.