“Nuestra sociedad nunca ha sido tan violenta” Laurent Cantet

El director francés Laurent Cantet ya había demostrado su interés por escuchar a los jóvenes y analizar la mirada que los adultos tienen hacia ellos en su película La clase, con la que en 2008 se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Ahora, con El taller de escritura, vuelve a aproximarse para aunar violencia, extremismo, política y contradicciones de un grupo que acude a un taller para escribir una novela ayudados por una reconocida escritora. Antoine, interpretado por un brillante actor en potencia Matthieu Lucci, representa al numeroso grupo de jóvenes que hoy en día: “carecen de una perspectiva, tienen la sensación de que el mundo no les tiene en cuenta pero sí les juzga continuamente, y que se aburren profundamente” explica el cineasta. Son éstos los más proclives a ser seducidos por el extremismo que pueda llevarles a sentir que sí que tienen una misión y una identidad dentro de este mundo.

TÍTULO: EL TALLER DE ESCRITURA DIRECTOR: LAURENT CANTET DURACIÓN: 114 MINUTOS GÉNERO: DRAMA DISTRIBUIDORA: GOLEM ESTRENO: 18 DE MAYO DE 2018

Para hablar de una determinada generación, la reúne en un taller de escritura. ¿Por qué?

Creo que es importante crear espacios donde pueda haber confrontación, en los que las ideas que tenemos son replanteadas, donde estés obligado a escuchar al otro. Esto implica que haya momentos muy tensos y que no siempre sea cómodo, pero a través de esto consigues tener en cuenta al que está en frente de ti. Después está el momento en que al conseguir traducir tu malestar en palabras ya has conseguido solucionar parte del problema, pero esto es muy difícil, y algo que a Antoine le cuesta mucho. Sólo es capaz de tomar la que probablemente sea la primera decisión real de su vida cuando consigue leer el texto en el que habla de su aburrimiento, de la violencia que siente que lleva dentro, permitiéndole ir más allá sobre ambas.

¿Por qué ha querido volver a hablar sobre los jóvenes?

Porque me parece importante mirar cómo ellos se sitúan hoy en día en esta extraña sociedad que les hemos fabricado. Creo que no tomamos demasiado en cuenta su punto de vista sobre el mundo y es importante entenderles si queremos convivir.

El personaje de la escritora parece representar a esos partidos de izquierda que ahora parecen incapaces de responder.

Y no solo los partidos. Representa la impotencia que muchos intelectuales y artistas sienten ante esta juventud. No saben cómo llegar a ellos y cómo intentar crear un lazo. Ir más allá del eslogan de que tenemos que vivir juntos y estar unidos. ¿Cómo se pone en práctica? Ella lo hace con valentía y acepta algo que me parece esencial en cualquier idea de transmisión, que es arriesgarse a que la transformen a ella también. No es ese tipo de persona que transmite un saber desde arriba, sino que se arriesga y enfrenta directamente a los demás, aunque pueda no salir bien parada.

Sin embargo, Antoine se sitúa más próximo a la extrema derecha.

Se identifica en él a esa parte de la juventud que necesita que ocurra algo que rompa con su monotonía, porque se aburren, se sienten al margen de un mundo que no les tiene en cuenta. Los extremismos lo usan creando soluciones muy simplistas. Se les dice que si se unen existirán, serán activos y tendrán algo que hacer. También que podrán ser alguien, con una identidad, que es exactamente de lo que carecen. Más que una mirada hacia la extrema derecha la película intenta mostrar los mecanismos de seducción de la extrema derecha.

Ocurre en la película y en nuestro día a día. Parece que vivimos tan rodeados de violencia que la hemos naturalizado, en las noticias, en los videojuegos, en lo que se comparte por internet…

Sí. Nuestra sociedad nunca ha sido tan violencia. Ocurre con los atentados o las decapitaciones por ejemplo, estamos enfrentados constantemente a algo muy violento, mucho más que cuando yo era joven. La violencia es también social porque esos jóvenes carecen totalmente de perspectiva de futuro. También es verdad que la violencia que vivimos en París y que aquí en España se conoció antes crea una sociedad inédita e impensable hace unos años. Antes era imposible concebir una violencia semejante y ahora estamos obligados a convivir con ella.

Una de las compañeras de taller le dice a Antoine: “Ya sabes lo que significa decir que no te importa la política”.

Decir que eres de extrema derecha cuesta, aunque desgraciadamente cada vez menos. La expresión “a mí la política no me interesa” (que es lo que Antoine dice en la película) la usan normalmente personas que se avergüenzan un poco de su posición política muy a la derecha. Pero también significa que cuanto más te alejas de la política más espacio dejas a los que hacen política, y más te pones en peligro. Al no ocuparte de la política hacer que te de igual y que aceptes lo que sea. Habría que volver a meterse en el discurso político para evitar que los extremistas se apoderen de este espacio.

Otro tema muy presente en la película es el racismo.

Es algo que ha evolucionado para mal mucho últimamente, especialmente después de los atentados. Los jóvenes de origen árabe son señalados con el dedo mucho más que antes y cada vez se les tiene más miedo en la calle. Se les identifica cada vez más como iguales, que a mí me parece lo peor que puede ocurrir en una sociedad. Estos chicos se sientes rechazados, se van a amargar, sentir mal y esto es lo que les puede hacer radicalizarse, es echarles a los lobos. Hay una especie de escalada en el rechazo del otro que nos lleva a convertirnos en una sociedad cada vez más fraccionada.

El taller de escritura arranca con imágenes de un videojuego.

Quería mostrar el universo de estos chicos y esta escena empieza a esbozar el retrato de Antoine. Se ve la soledad del caballero que anda por unas colinas, hay una muestra de violencia hacia el vacío y también una mirada contemplativa hacia el mundo. Muchos jugadores prefieren en los juegos los momentos en los que el héroe se pasea, recorre un mundo que empieza a conocer y en el que se pueden llegar a maravillar con un paisaje. Es una reacción en contra de la mirada de muchos detractores de los videojuegos que solo los ven como una escuela de violencia. Pienso que también pueden ser un apoyo para la ensoñación o algo que ayude a construir un imaginario que, obviamente, no es el mismo que con el que yo crecí pero que creo que debe tenerse en cuenta porque es el imaginario de hoy.