‘NUESTRA VIDA EN LA BORGOÑA’

TÍTULO: NUESTRA VIDA EN LA BORGOÑA (CE QUI NOUS LIE)
DIRECTOR: CÉDRIC KLAPISCH
DURACIÓN: 103 MINUTOS
GÉNERO: DRAMA, COMEDIA
DISTRIBUIDORA: AVALON, WANDA FILMS
ESTRENO: 27 DE OCTUBRE

QUÉ CUENTA

Jean se marchó de su Borgoña natal separándose de su familia hace 10 años. Ante la noticia de la inminente muerte de su padre, decide regresar a su tierra. Allí se reencuentra con sus hermanos Juliette y Jérémie. Desde la muerte del padre al comienzo de la vendimia, los tres hermanos recuperarán su fraternidad madurando al compás del vino que producen. Una película de sentimientos y recuerdos familiares contada a través de las cuatro siguientes estaciones.

QUIÉN

El francés Cédric Klapisch rodó su primera película, Riens du tout, en 1992. Fue bien recibida por la crítica aunque no tanto por el público. En los 90 dirigió tres cortometrajes para impulsar el uso del preservativo en la lucha contra el sida: La chambre, Le Poisson Rouge y Le ramoneur des lilas. Su mayor éxito hasta el momento es Una casa de locos que logró vender 3 millones de entradas en 2002. Con Nuestra vida en la Borgoña regresa a su tierra natal tras rodar en la Gran Manzana Nueva vida en Nueva York.  Esta es su primera película volcada en la naturaleza tras once títulos situados en la ciudad. Siguiendo la estela de Alfred Hitchcock, Cédric Klapisch repite cameos en todas sus películas. Pio Marmaï, Ana Girardot y François Civil interpretan a los tres hermanos.

REENCUENTRO FAMILIAR EN LA VENDIMIA

El director afirma que para él el vino es su padre, ya que fue él quien le transmitió la cultura del vino y el interés por la Borgoña. “La relación de la gente de la ciudad con la agricultura o la comida está cambiando” explica Cédric Klapisch, “el hecho de que gran parte de nuestra vida discurra en un mundo virtual nos llevar a querer establecer una relación concreta con las cosas. Es muy probable que estemos hartos de la distancia que impone la virtualidad. Hay un interés nuevo por la cocina (y el vino), que para mí significa un regreso a las cosas más directas o más esenciales”. En la película se ruedan no sólo la naturaleza, sino también las estaciones, lo que llevó a tener que convencer al productor, Bruno Levy, para rodar durante todo un año.