Premio Donostia para Agnès Varda, la ‘abuela de la Nouvelle Vague’

Apodada como la “Abuela de la Nouvelle Vague”, la directora belga Agnès Varda recibe en la 65º edición del Festival de San Sebastián el Premio Donostia en reconocimiento a su gran aportación al cine. A sus 89 años, presentó en el pasado Festival de Cannes su última película, Caras y Lugares, donde  recorre en furgoneta junto al fotógrafo y artista gráfico urbano JR la Francia rural en busca de un retrato alternativo del país. En España lo recibimos ahora incluido en la programación del festival donostiarra. Pionera del cine feminista, su obra ha estado siempre ligada a la realidad, la vida y sus gentes.

En 1954 realizó su primera película, La Pointe Courte pero sería Cléo de 5 a 7 (1962) la que le consagraría como cineasta. En 1965 ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín con La felicidad y el León de Oro en el Festival de Venecia en 1985 con Sin techo ni ley. Otros títulos destacados de su carrera son Jacquot de Nantes (1991) o Los espigadores y la espigadora (2000). En su filmografía conviven los formatos aparentemente tradicionales con la continua práctica del cortometraje, experimentos narrativos, ensayos metafísicos o falsos documentales.