RESIDENT EVIL

Fundador ni más ni menos que de su propio género de videojuegos, el ‘survival horror’, Resident Evil, a diferencia de sus simplonas y monótonas pseudoadaptaciones al cine (ya que casi nada tienen que ver argumentalmente), no sólo es una de las sagas de videojuegos más vendidas del mundo sino que es, sin duda, la que más interés ha tenido en explorar nuevas formas de narrativa, buscando entre sus diferentes entregas no sólo cambios en los modos y conceptos de juego, sino distintas formas de contar la historia que cada jugador experimenta al coger los mandos.

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Ya desde sus orígenes en el ahora lejano 1996, cuando el juego apuntaba que iba a ser poco más que una gamberrada gore, su creador y director Shinji Mikami ya parecía tenerlo claro cuando decidió arrancar con esto:

Al Resident Evil 1, uno de los pocos juegos en tener un ‘director’s cut’ (montaje del director) como si de una película de culto se tratara, le siguieron además de infinitas secuelas, una precuela (Resident Evil 0) y varios remakes, cuya introducción ya se tomaba más en serio y versionaba la antigua por ordenador.  

Pero no solo en las franquicias al estilo Hollywood y en las toneladas de transmedia (novelas, ediciones orquestadas de su BSO, comics, anime…) está la exploración narrativa.

Ya en el Resident Evil 2, cuyos anuncios en Japón dirigió un más que experto en el tema zombi, no solo se presentaban nuevos personajes a la saga (una de ellas hermana de Chris, el protagonista del RE1, enlazando así la historia aún más) sino que, según en el orden en el que se jugara, veíamos las dos caras de la misma historia. 

La que por un lado vivía Claire, la hermana en cuestión, ayudando a Sherry Birkin (hija del científico que acaba siendo el “malo final” del  juego); y la que por otro vivía Leon, quien ha acabado siendo uno de los personajes más carismáticos del mundo del videojuego y al que más veces le ha dejado plantado su amada espía Ada Wong, uno de los personajes que vertebra toda la saga.

El Resident Evil 3, el más lineal en este sentido con respecto a sus predecesores, se centraba más en la nueva jugabilidad y en seguir la línea temporal del RE1 (recuperaba a su protagonista femenina, Jill) que en inventar nuevas formas de contar la historia, y lo mismo le ocurría al Resident Evil: Code Veronica, que juntaba por fin a los hermanos Redfield. Sin embargo, al mismo tiempo, salían al mercado los Resident Evil: Outbreak 1 y 2, unos juegos pequeños pero que te permitían vivir las experiencias de distintos habitantes anónimos de la ciudad zombi más revistada del mundo, Raccoon City, en su intento de escapar de la misma antes de ser volatilizada por una bomba atómica (¡ups, spoiler!). Es decir, estas historias corrían en paralelo a los RE: 1-3, pero estaban fuera de la narración tradicional.


Después llegó el salto generacional en las consolas y con él, el Resident Evil 4, protagonizado por Leon y ubicado en un pueblo indeterminado de España con fuerte acento mexicano y muy poco recato en el lenguaje.

Este cambio estaba más centrado en el tipo de juego que en la narrativa, que partía casi directamente de cero, aunque aún así incluía un modo extra para jugar como Ada y ver su parte de la historia, que de nuevo corría en paralelo a la de Leon.


Sin embargo, y pese a su incontestable éxito, el RE:4 marcó lo que los fans consideran el inicio de la pérdida de identidad del juego en su línea principal, ya que dejó de lado los puzles y sustos característicos para hacer que se fuera poco a poco convirtiendo en un ‘shooter’ o juego de disparo, de lo cual fue muy acusado el RE:5 y, en especial, el 6, que sin embargo es de los más interesantes en esta sección, ya que desde el punto de vista narrativo aúna tres historias individuales combinadas con tres puntos de vista de una trama común.

resident 4

Además, al mismo tiempo amalgama la mayor cantidad de personajes ‘históricos’ de la serie que llevaban años y entregas sin salir, un recurso que explota el afecto del público hacia sus personajes, igual que lo hacen las series de larga duración o los ‘cameos’ de personajes famosos (de ficción o no) fuera de sus medios habituales. Algo pocas veces visto en un videojuego, sea del tipo que sea.

resident 4

Mención aparte, y ya directamente entroncados con el mundo de las series, están los Resident Evil: Revelations 1 y 2 (este último recién estrenado), cuyos episodios no sólo cuentan con personajes principales de la saga sino que se juegan a modo de entregas, cada una dejando un final ‘en alto’ o ‘cliffhanger’ para que desees seguir jugando, un estilo narrativo y técnico puramente serial (de hecho, en el caso del 2, las puedes ir comprando sueltas según salen o esperar a comprar el pack completo como si de una ‘temporada’ se tratase).

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¿Qué vendrá después del Resident Evil 6? Aún no se sabe con exactitud. Mucha gente piensa que se abrirán dos ramas, una que seguirá centrándose en los disparos y otra que volverá a los orígenes del ‘survival horror’, pero de lo que no cabe duda es que, sea lo que sea, sus creadores harán por contárnoslo con la mejor narrativa posible, como debe ser.

resident 6

PÍLDORAS: Resident Evil es una de las grandes responsables de haber “resucitado” el furor zombi en el mundo audiovisual del s. XXI”.


¿SABÍAS QUÉ? Pese al notable y demostrado empeño narrativo de sus creadores, los guiones propiamente dichos (sobre todo los diálogos) no son especialmente brillantes en muchas de las entregas, lo que se nota en el RE: 6 más que en ninguna otra, uno más de los motivos que ha sublevado a los fans.

¿SABÍAS QUÉ? Existen también juegos de disparo en primera persona, uno  casi totalmente aparte de la saga, el Resident Evil: Survivor, cuyos personajes se relacionan tangencialmente con los principales. Luego llegaron los Resident Evil: Umbrella Chronicles, que sí exploraban las aventuras de los protagonistas de distintas maneras, en el 1 hasta dejándonos jugar y ver el recorrido del villano, Wesker, y en el 2 incluyendo una aventura a modo de flashback en el que descubríamos la relación entre Leon y Krauser, uno de sus enemigos en el RE: 4.