RICHARD LINKLATER

Convertido en los últimos tiempos en un cineasta de éxito en todo el mundo gracias a Boyhood (Momentos de una vida) (2014), el realizador texano Richard Linklater (Houston, 1960) había dirigido antes otros dieciséis largometrajes desde su debut en 1988.

Así pues, la suya es una trayectoria larga en el tiempo, heterogénea y fructífera, en la que no ha rehuido nada. Ha dirigido películas claramente independientes y otras más comerciales, comedias y dramas, adaptaciones teatrales y filmes generacionales, experiencias con nuevas técnicas de animación y cintas dirigidas a un público juvenil, cine de investigación y denuncia, una trilogía de culto y un par de películas ambientadas en la primera mitad del siglo XX. Todo ello tras casi treinta años detrás de las cámaras. Aunque en sus dos primeras películas también estuvo delante. Ahora, en La última bandera, cuenta el reencuentro de tres amigos, ex veteranos de la guerra de Vietnam.


CINE INDEPENDIENTE MADE IN USA

Linklater se convirtió a finales de los años 80 en una de las figuras emergentes de lo que se llamó ‘cine independiente americano’, que desde festivales como Sundance se exportó a todo el mundo.

Junto a nombres como Spike Lee –Haz lo que debas (1990)-, Jim Jarmusch –Bajo el peso de la ley (1986)-, Tom DiCillo –Johnny Suede (1991)-, los hermanos Coen –Sangre fácil (1984)-, Steven Soderbergh –Sexo, mentiras y cintas de video (1989)-, Allison Anders –Área de servicio (1992)- o Hal Hartley –Trust (1990)-, fue uno de los autores que con un puñado de películas de muy bajo presupuesto y pese a sus diferencias compartían un intento de hacer otro tipo de cine, de contar otras cosas, de acercarse a unos espectadores contemporáneos a ellos que querían que les contaran en la pantalla historias más reales y próximas.

En su primer largometraje, prácticamente sin diálogos, It’s Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1988), un personaje (interpretado por el propio Linklater, vaga de un sitio a otro encontrándose con diversos amigos. En Slacker (1991), diversos hombres y mujeres van cruzándose por las calles de Austin, donde se había trasladado a vivir el director. En esta la acción sucedía en un par de horas, hecho este que se ha convertido en algo habitual en su cine, pues muchas de sus películas transcurren en un único día o en parte de él.

Como también su siguiente filme, la comedia juvenil Movida del 76 (1993), que cuenta el último día de instituto de un grupo de jóvenes (entre ellos Matthew McConaughey, Milla Jovovich, Adam Goldberg, Ben Affleck o Parker Posey).


ANTES DE…

En 1995 la estupenda Antes de amanecer se convirtió en su primer gran éxito y en una película de culto para toda una generación que en aquel entonces aún no sabía que iba a crecer acompañada por los paseos y conversaciones de la francesa Céline (Julie Delpy) y el estadounidense Jesse (Ethan Hawke, sin duda el actor fetiche de Linklater, que le acompaña en su filmografía desde entonces), que se conocen en un tren camino a Viena y que pasan juntos allí la noche.

En 2004 llega Antes del atardecer (2004). Céline y Jesse no se volvieron a ver, como habían quedado en hacer, seis meses después de su encuentro. Han pasado ya nueve años. Jesse presenta su novela en una librería de París y ella acude allí. Durante las horas que pasan juntos se cuentan lo que les ha sucedido durante todo ese tiempo, cómo sus vidas, al igual que las de los espectadores, han transcurrido de forma diferente a como se habían imaginado.

Nueve años después de aquel día en París, Céline y Jesse siguen juntos. Él se separó de su esposa y desde entonces viven en la capital francesa con sus dos hijas. Están pasando el verano en Grecia. Antes del anochecer (2013). Tercera parte de la (de momento) trilogía de Liklater, Delpy y Hawke, convertida ya en una esperada cita cinematográfica cada década.


UN POCO DE TODO

UN POCO DE TODO

Tras la película de espíritu indie SubUrbia (1996), basada en una obra teatral de Eric Bogosian sobre una joven estrella del rock que vuelve a su ciudad natal y se reencuentra con sus antiguos amigos, y The Newton Boys (1998), historia de una banda de célebres forajidos de los años 20, dirige Tape (2001), película de cámara rodada en la habitación de un motel con dos actores (Hawke y su antiguo compañero en los ‘poetas muertos’ Robert Sean Leonard) y una actriz (Uma Thurman), basada en otra obra de teatro.

Luego llega la extraña y sugerente Waking Life (2001), rodada con la técnica de animación del  ‘rotoscopiado’, en la que primero se ruedan las imágenes y luego se dibuja encima de ellas, que también utilizó años después en la personal adaptación de Philip K. Dick A Scanner Darkly (2006).

Tras el comienzo del rodaje de Boyhood en 2002 y una doble inmersión en la comedia juvenil –School of Rock (2003) y Una pandilla de pelotas (2005), a las que dotó de más enjundia de lo que parecen anticipar sus títulos-, Linklater se reboza en el mundo de la comida basura con la aterradora Fast Food Nation (2006), basada en el bestseller de Eric Schlosser, que no ahorra medios (ni imágenes) para contar lo que llaman carne de ternera en algunas cadenas de hamburgueserías.

Las comedias Me and Orson Welles (2008), historia ambientada en 1937 en los inicios del Mercury Theatre de Welles, y Bernie (2011) anteceden a su reencuentro con Céline y Jesse y a Boyhood.


‘BOYHOOD (MOMENTOS DE UNA VIDA)’

Boyhood

Rodada a lo largo de doce años de una vida, de varias vidas, entre 2002 y 2013, aunque con apenas cuarenta días de filmación, Boyhood trasciende su propia esencia de experimento, su estadio de film-río vivo y veraz que sigue al joven Mason en su paso de la niñez a la adolescencia, acompañado por sus padres (extraordinarios Patricia Arquette y por supuesto Ethan Hawke) y su hermana.

Boyhood 1

Boyhood es un cuento, la historia del comienzo de una vida, es el relato del transcurrir del tiempo y lo que sucede en él mientras tanto, es un filme insólito e inclasificable que habla de lo que supone vivir, de las alegrías, problemas, tristezas, afectos y odios, es un pedazo de vida de doce años, una ventana para que el espectador se asome a su pasado, a todo aquello que le ha conformado como ser humano.

Película insólita y diferente, Boyhood no ha hecho sino confirmar el talento y el talante de un cineasta imprescindible en el cine del nuevo milenio.

‘BERNIE’

Jack Black es Bernie Tiede. Y tras ver la película uno se da cuenta de que no podría ser otro. Salvo quizá el auténtico Bernie Tiede. Porque Bernie cuenta una historia real que sucedió en Carthage, un pequeño pueblo del este de Texas, a finales de los años 90.

Todo el mundo quiere a Bernie en Carthage. Director adjunto de una funeraria, desde su llegada se convirtió en el alma de la localidad. No solo adecenta los cadáveres de los fallecidos para su despedida y prepara ceremonias en las que no falta de nada, también consuela a los afligidos familiares, canta en los entierros (y también en los musicales locales) y ayuda a todos los miembros de la comunidad que lo necesiten.

Todo el mundo quiere a Bernie. Pero no acaban de entender por qué se ha hecho tan amigo de la detestable (y rica) viuda Marjorie Nugent (Shirley MacLaine), a la que todos odian.

Comedia negra con formato semi-documental protagonizada por un gran reparto que completan Matthew McConaughey y varios vecinos de Carthage, que cuentan de primera mano lo que sucedió allí durante aquellos meses.

Se recomienda a los espectadores que DESPUÉS de ver la película consulten la prensa local de Texas para enterarse de lo que sucedió tras el estreno y de cómo Bernie Tiede acabó viviendo en el garaje de Richard Linklater.

‘LA ÚLTIMA BANDERA’

El realizador texano viaja en su nueva película con tres grandes: Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne, en un itinerario de reencuentro, de vida y de muerte. Ex combatientes de Vietnam, los tres amigos se reúnen años después de la guerra para acompañar a uno de ellos a enterrar a su hijo, muerto en Irak. Guardianes de un pasado común, con un secreto que a ninguno hace feliz, cada uno tiró por un camino distinto al volver a casa.

La última bandera es, además de una hermosa historia de amistad narrada en una road movie, una crónica de las consecuencias de la guerra, de la manera en que se puede vivir el patriotismo sin la ceguera del radicalismo y del verdadero y último uso que damos a las banderas.