STEPHEN FREARS

STEPHEN FREARS

Texto: Carlos J. Plaza

Más de 40 años después de sus inicios y vista en retrospectiva su trayectoria, Stephen Frears es sin duda uno de los cineastas más versátiles del panorama cinematográfico mundial. Después de tres retratos de la sociedad londinense durante el gobierno de Margaret Thatcher en los años 80 es capaz de adaptar con naturalidad y con la misma eficacia un clásico de la literatura francesa del XVIII y una de las mejores novelas de Jim Thompson; dirige dramas, comedias (inglesas y americanas), películas históricas, cine político o ahora el relato de los acontecimientos que convirtieron a Lance Armstrong en uno de los grandes villanos del nuevo milenio. Una carrera absolutamente variada, apasionante, heterodoxa.

CINE EN LAS CALLES

Nacido en 1941 en Leicester (localidad muy de moda en los últimos tiempos debido al título de liga conseguido por el equipo de fútbol local), desde los primeros 70 –tras su película de debut, Gumshoe (1971)– dirige para la pequeña pantalla gran cantidad de episodios de series y tv-movies como A Day Out (1972), One Fine Day (1979), Bloody Kids (1980) o Walter (1982), entre otras muchas. Como para la mayor parte de sus compañeros de generación, la BBC fue un importante territorio de aprendizaje continuo en sus años de formación.

Tras el policiaco protagonizado por John Hurt y Terence Stamp y rodado en España The Hit (1984), Frears dirige en los tres años siguientes las películas que iban a marcar su carrera y le iban a convertir en uno de los cineastas de referencia del cine británico del momento, una época de gran inestabilidad social, con las clases trabajadoras reclamando mejores condiciones de vida ante la presión a la que las sometía la Dama de Hierro; años de protestas, huelgas y enfrentamientos.

En esta década de crisis la literatura y el cine del país sufren un gran impulso con la aparición en estos años de un grupo de escritores (Ian McEwan, Julian Barnes, Martin Amis, Salman Rushdie, Kazuo Ishiguro…) y directores que comienzan a triunfar en todo el mundo. Así como resulta imposible establecer analogías entre estos narradores salvo que empezaron a publicar en el mismo momento, entre los cineastas sí se aprecia una gran preocupación social, la elección de unas historias y temas que los acercan a la realidad de la época y que hacen que algunos hablaran de un nuevo free cinema de la mano de cineastas como Ken LoachLooks and Smiles (1981)–, Mike Leigh –Meantime (1984)– o Stephen Frears.


LA TRILOGÍA THATCHER

Mi hermosa lavandería (1985), escrita por el autor londinense de origen paquistaní Hanif Kureishi, fue la primera de esta trilogía frearsiana. Cuenta una historia de amor entre dos jóvenes, uno inglés (Daniel Day-Lewis) y el otro de origen paquistaní (Gordon Warnecke), que regentan una lavandería en una barriada desfavorecida de la ciudad.

Inmigración, marginalidad, mestizaje urbano… son temas que aparecen en este filme y también en los dos siguientes: Sammy y Rosie se lo montan (1987), también escrita por Kureishi y protagonizada por Roland Gift, cantante de los Fine Young Cannibals , sigue profundizando en las relaciones amorosas entre gentes de diversas procedencias en una época socialmente convulsa.

Por su parte, Ábrete de orejas (1987) narra la relación que acabó en tragedia del dramaturgo Joe Orton (Gary Oldman) con Kenneth Hallywell (Alfred Molina), que terminó matando a su amante a martillazos para posteriormente suicidarse.

AMÉRICA Y EUROPA

El éxito de estos filmes hace que las puertas del cine americano se abran de par en par para Frears, que rueda las adaptaciones de dos clásicos de la literatura muy diferentes. Por un lado Las amistades peligrosas (1988), según la obra de Choderlos de Laclos, historia ambientada en la Francia del siglo XVIII, por momentos divertida y amoral, en otros amarga y trágica. Sin duda una de sus mejores películas, con un reparto espectacular, que le lleva al universo de otro grande, en este caso de la novela negra: Jim Thompson, en muy pocas ocasiones tan bien llevado al cine como en Los timadores (1990) y ese inolvidable triángulo Huston, Cusack y Bening.

A partir de entonces la carrera del cineasta se desarrolla a ambos lados del Atlántico con la misma fiabilidad. La comedia sobre el poder de los medios de comunicación en el mundo de hoy Héroe por accidente (1992) y el neo-western Hi-Lo Country (1998) se alternan con la historia del doctor Jekyll y sus experimentos contados desde el punto de vista de su criada, Mary Reilly (1995), y su inmersión en el universo del escritor irlandés Roddy Doyle, del que adapta dos de las novelas de su trilogía de Barrytown (la tercera, The Commitments, la llevó al cine en 1991 Alan Parker): Café irlandés (1993) y La camioneta (1996), historias de familias humildes con problemas económicos y de embarazo adolescente que devuelven a Frears al mundo real. Donde sigue en Liam (2000), ambientada en el duro Liverpool de la crisis económica de los años 30.

‘ALTA FIDELIDAD’

Sin duda uno de sus mayores éxitos se produce en el año 2000 con la adaptación (trasladando la acción a Chicago) de la novela de Nick Hornby, a la que la película convirtió en un clásico moderno. La historia (tantas veces copiada) de este Peter Pan (interpretado por un John Cusack que nunca estuvo mejor) que se niega a crecer y a comprometerse con su novia, que le acaba dejando, dueño de una tienda de vinilos que conoció tiempos mejores y donde trabajan (más bien se pasean) dos freaks con los que comparte su verdadera pasión: preparar listas. De todo, pero especialmente de canciones. Para romper, para una cita, para un entierro… Para todo hay diez canciones. Por lo menos diez.


THE QUEEN & THE PRIME MINISTER

Tras abordar el tema del tráfico de órganos en la extraña (no menos que su reparto, encabezado por Audrey Tatou, Sergi López y Chiwetel Ejiofor) Negocios ocultos (2002), dirige para la televisión The Deal (2003), historia del ascenso al poder en el seno del Partido Laborista de Tony Blair, interpretado por Michael Sheen, que repetirá papel tres años después en La reina (2006) , acompañado por una magistral Helen Miren interpretando a Isabel II en los días posteriores a la muerte de la princesa Diana de Gales.

Los encuentros y conversaciones entre el primer ministro y la reina son sin duda el plato fuerte de esta sorprendente película que crece según pasan los años.

Antes y después de su acercamiento a la política Frears rueda dos cintas de época: Mrs. Henderson presenta (2005) se ambienta en el Londres de los años 30 para contar una historia real ambientada en el mundo del teatro. Chéri (2009), por su parte, cuenta (partiendo de Colette) los amoríos imposibles entre una veterana cortesana parisina de principios del siglo XX y un joven cuya madre se lo ha confiado para que le instruya en los secretos del sexo.


LOS ÚLTIMOS AÑOS

Gemma Arterton interpreta a la exitosa periodista Tamara Drewe (2010)que vuelve a su pueblo natal, situado en la campiña inglesa, donde se convierte en objeto de deseo de todos aquellos con los que se encuentra allí.

Y vuelta a USA, donde rueda en Las Vegas Doble o nada (2012), ambientada en el mundo de las apuestas. Posteriormente dirige para la televisión El gran combate de Muhammad Ali (2013), drama judicial que narra cómo tras la negativa del mejor boxeador de todos los tiempos a ir a la Guerra de Vietnam el Tribunal Supremo debe encargarse de juzgar el caso ante los ojos de todo el mundo.

Con la colaboración de Steve Coogan, protagonista y coguionista, Frears aborda en Philomena (2013) la historia de una anciana irlandesa que intenta encontrar al hijo al que dio en adopción cincuenta años atrás, obligada por las monjas con las que vivía.

Tras adentrarse en 2015 en el caso de Lance Armstrong rueda Florence Foster Jenkins (2016), película basada en el caso real de una rica heredera (Meryl Streep) convertida en soprano de éxito pese a su escaso talento que se estrenará próximamente en nuestro país.


THE PROGRAM (EL ÍDOLO) 

Stephen Frears se acerca al malvado Lance Armstrong, al gran villano, al hombre que engañó a todo el mundo aprovechándose de su enfermedad, al antihéroe del siglo XXI. Partiendo del libro del periodista irlandés David Walsh, uno de los responsables de haber destapado el escándalo en torno al ciclista estadounidense, el filme tiene las formas de un thriller que acompaña en su investigación a Walsh –interpretado por Chris O’Dowd, rostro asociado a la comedia desde Los informáticos (2006-2013) y La boda de mi mejor amiga (2011), pero que ya enseñó otra cara en Calvary (2014)– mientras descubre los secretos ocultos de Armstrong.


The Program (El ídolo)
 (nunca valoraremos lo suficiente a los distribuidores su gran capacidad para el subtitulado) es la ficcionalización de una historia real, que Alex Gibney había contado en 2013 en clave documental en The Armstrong Lie y que aquí Frears lleva al terreno del policiaco para enganchar más al público, porque en general y por alguna razón misteriosa, las historias de ficción llegan al corazón del espectador con más fuerza que los documentales.

 

Y aquí se engrandece la figura de un actor de larga pero no demasiado conocida trayectoria, descubierto como el novio de la hija de la mítica A dos metros bajo tierra (2003-2005) y que desde entonces ha interpretado westerns –El tren de las 3:10 (2007)–, terror –30 días de oscuridad (2007)–, ciencia fición –Pandorum (2009)– y a William Burroughs en Amores asesinos (2013).

The Program (El ídolo) es Ben Foster en la piel del enemigo público número uno del deporte mundial.