‘UN DOCTOR EN LA CAMPIÑA’ / “NO HAY NADA MÁS NOVELESCO QUE UN MÉDICO RURAL”

 

El segundo largometraje de Thomas Lilti, Hipócrates, historia de un hospital, de las relaciones laborales y de los principios éticos que se imponen hoy en la medicina pública europea, superó el millón de espectadores y animó a este cineasta -que también es médico- a lanzarse con otro aspecto de esta profesión-vocación, el de la Medicina rural. Un doctor en la campiña, donde el fantástico actor François Cluzet hace una interpretación memorable por lo terrenal y verdadero que hay en ella, ha tenido más éxito incluso que la anterior. Al fin y al cabo, aún sin ser cine de denuncia, a nadie deja indiferente la situación de los médicos rurales hoy.

“No hay nada más novelesco que un médico rural”, asegura Lilti, quien ha escrito el guion junto a Baya Kasmi y se ha ocupado de crear una situación especial al personaje. Jean-Pierre visita a todos sus pacientes, ninguno puede vivir sin él, pero ahora está enfermo y necesita ayuda. Una doctora novata en el medio rural, Nathalie (Marianne Denoicourt) llega para ayudarle.

“Mi intención ha sido describir la práctica de la medicina”, dice el director, que aunque insiste en que su película no es cine de denuncia, subraya la intención política y social que tiene. “Hay que impedir por todos los medios que desaparezcan este tipo de médicos. Para mí es una problemática social de primera magnitud y he querido convertirla en el tema de una película. Por desgracia esta profesión está desapareciendo debido al éxodo rural”.

Los cuidados a domicilio a los enfermos, el derecho a morir en casa, la especulación inmobiliaria que existe alrededor de la construcción de los nuevos centros de salud… son temas que aparecen en la película, al lado de la dimensión más humana, la relación entre los habitantes del pueblo, lo que el médico significa para ellos y cómo se complementa los dos profesionales que coinciden en esta historia.

 


FRANÇOIS CLUZET / “VOCACIÓN, PASIÓN, ABNEGACIÓN, ES CASI OBLIGATORIO PARA UN ACTOR”

 Sesenta años, cuarenta de ellos de profesión, François Cluzet es uno de los mejores actores europeos hoy. Dedicado durante mucho tiempo al teatro, en el cine dio el salto definitivo no hace mucho, con su interpretación en Intocable (2011), de Olivier Nakache y Eric Toledano. Aquella película, uno de los mayores éxitos del cine galo de todos los tiempos, se estrenó hace solo cuatro años y desde entonces Cluzet no ha dejado de recibir ofertas de protagonistas para todo tipo de películas.

“Además de la suerte de hacer una buena película, el hacer una película que gana más de 50 millones de euros lo pone todo más fácil. Lo sé muy bien porque llevo treinta años haciendo películas que no han funcionado. Es una suerte, la suerte de que esto pase con una película como Intocable, porque sería terrible lo mismo con una película mala”, decía después del rodaje de otro de sus éxitos recientes, En solitario (2013)Ahora Cluzet es este médico entregado, un tipo que, como él mismo dice, tiene una vocación muy parecida a la que él mismo tiene como actor. “Ser médico se parece bastante al oficio de actor. En nuestra profesión también hay vocación, pasión, abnegación, es casi obligatorio”

Ahora Cluzet es este médico entregado, un tipo que, como él mismo dice, tiene una vocación muy parecida a la que él mismo tiene como actor. “Ser médico se parece bastante al oficio de actor. En nuestra profesión también hay vocación, pasión, abnegación, es casi obligatorio”.


MATASANOS PARA TODO

 Malvados, como el Doctor Caligari o Mabuse, o absolutamente entregados a su profesión (hay decenas), el cine cuenta con los médicos para casi todo, casi como en la vida. François Cluzet interpreta ahora a un médico rural enamorado de su trabajo. Como él, otros hicieron personajes parecidos en otras películas. Médicos de pequeñas poblaciones que se ocupan del cuerpo y, muchas veces, del alma de sus pacientes. Hace no mucho uno de nuestros ‘favoritos’ de CLAPP, Brendan Gleeson, encabezaba una de estas historias, La gran seducción (2013). En El laberinto del fauno (2006), el inolvidable Álex Angulo interpretaba al doctor Ferreiro, que además de curar a sus pacientes suministraba medicinas y alimentos a los guerrilleros antifascistas de las montañas.

MÉDICO MILITAR / DOCTOR HAWKEYE PIERCE

Donald Sutherland en la genial película de Robert Altman M.A.S.H. (1970) y Alan Alda, en la serie de televisión que se hizo después, dieron vida a uno de los médicos más celebrados de la historia de la ficción audiovisual, el capitán Benjamin Franklin ‘Hawkeye’ Pierce. “Llevo gafas ¡por Dios santo!”, frase recurrente para evitar alguna pelea. La comedia se llevó la Palma de Oro en Cannes, el Oscar al Mejor Guion Adaptado y el Globo de Oro a la Mejor Película.

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DOC / DOCTOR JOSIAH BOONE

El mejor western del cine cuenta normalmente con un sacamuelas o con un médico, ‘doc’ para los amigos, generalmente alcoholizado (casi siempre porque ver tanto sufrimiento y tanta muerte no hay quien lo soporte). De todos los posibles candidatos, hemos elegido a Josiah Boone, personaje de la grandísima película de John Ford La diligencia (1939). Maravillosamente interpretado por Thomas Mitchell, el actor se llevó el Oscar al Mejor Secundario, aunque el premio podría habérselo llevado cualquier de este inmenso reparto.

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CARDIÓLOGA/ DOCTORA BONNIE FOX

Anjelica Huston intepreta a una cardióloga del Cedars-Sinai Medical Center en Los Ángeles, donde a finales de los años noventa hizo un trasplante de corazón a Terry McCaleb, un veterano del FBI. El agente recibió el corazón de una víctima de asesinato y ahora, la hermana de la donante, le pide que salde la deuda descubriendo al responsable. Deuda de sangre (2002), dirigida y producida por Clint Eastwood, era una adaptación de una novela de Michael Connelly.

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PEDIATRA Y GINECÓLOGO / DOCTOR LARCH

Mitad pediatra y mitad ginecólogo, el doctor Wilbur Larch, magistralmente interpretado por Michael Caine, era director de un orfanato en Las normas de la casa de la sidra (1999), adaptación al cine de una novela de John Irving, con guion del propio autor y dirigida por Lasse Hallström. Caine ganó el Oscar al Mejor Actor Secundario por este trabajo, el de un médico bastante aficionado al éter, que hacía de padre de todos los huérfanos y que cargado de humanidad y sentido común practicaba abortos ilegales.

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PSIQUIATRA / DOCTORA CONSTANCE PETERSEN

Ingrid Bergman, una fría, dedicada, constante y entregadísima psiquiatra, se enamora locamente del supuesto doctor Edwardes (Gregory Peck impecable y, como siempre, guapísimo). Alfred Hitchcock consiguió en Recuerda (1945) una atmósfera claustrofóbica, muy inquietante, oscura y en la que puso su granito de arena salvador Dalí, al inventar la escena del sueño. Un estupendo Leo. G. Carroll daba vida a otro de los doctores.

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CIRUJANO PLÁSTICO/ DOCTOR HERMAN EINSTEIN

Peter Lorre medía solo 1,61 m. pero era un actor enorme. Más o menos relevante, cualquiera de los papeles a los que se lanzaba adquiría una personalidad inconfundible. Así ocurría en Arsénico por compasión (1944), de Frank Capra, donde daba vida a un cirujano plástico alcoholizado que ha cambiado el rostro de un psicópata asesino. En su beoda intervención le puso una cara parecidísima a la de Boris Karloff en su personaje del monstruo de Frankenstein, ¡un error demasiado grave!

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PATÓLOGA FORENSE / DANA SCULLY

Especializada en Patología Forense, en realidad, un día se dio cuenta de que ella lo que de verdad quería era ser agente del FBI. La actriz Gillian Anderson encarna a este personaje en la serie y en el cine. Expediente X: enfréntate al futuro, dirigida por Rob Bowman en 1998, fue la primera aparición en la pantalla grande. Aunque la figura del forense está prácticamente presente en todas las historias de crímenes, su gran auge ha llegado hace unos pocos años con las series de televisión.

DENTISTA / DOCTOR RUDY BLATNOYD

Una de las mejores escenas del cine de la extracción de una muela no está interpretada precisamente por un dentista. Nick Nolte, en Afliccion, espléndida película de Paul Schrader de 1997, se la sacaba a sí mismo. El miedo al dolor de muelas y sobre todo al que pueden provocar algunos dentistas ha dado mucho juego en el cine de terror, pero para quitar un poco de hierro al asunto vamos a apostar por un ‘sacamuelas’ menos terrorífico, aunque muy enloquecido, el doctor Rudy Blatnoyd, interpretado por Martin Short, en Puro vicio (2015), de Paul Thomas Anderson. Cocainómano y neurótico, da risa, por lo menos, desde lejos.