‘UNCHARTED’, ETERNO REGRESO A LA AVENTURA

Como dicen Batlló y Pérez en su interesante “La semilla inmortal”, y que no me dispongo a citar sino simplemente a parafrasear: lo original no es lo novedoso sino lo que, mientras nos remite al origen (de ahí “original”), planta desde él una referencia para seguir avanzando en su desarrollo hacia nuevas perspectivas y configuraciones. Así, si en el número pasado nos referíamos a Lara Croft y su Tomb Raider como una versión femenina de Indiana Jones, este mes hablamos de Nathan Drake, el ‘Lara Croft’ masculino que vuelve a ser Indiana Jones sin serlo.  

January 29th, 2011 @ 19:11:28

Uncharted, uno de los primeros juegos ‘bandera’ de PS3 y que hizo pasar a la compañía Naughty Dog de hacer divertidos plataformas sin mucha sustancia (Crash Bandicoot, Jak & Dexter) a un nivel muy superior (son responsables de The Last of Us, comentado y alabado en el número 1 de CLAPP), fue sin embargo un juego sin demasiadas pretensiones narrativas que buscaba la simple y llana diversión del jugador con lo mínimo necesario para relatar una historia de aventuras: Nathan, un protagonista carismático con un pasado misterioso; Elena, una mujer fuerte con la que inevitablemente habrá los roces necesarios para que salten las chispas; Sully, un amigo y mentor de toda la vida y ‘El tesoro de Drake’, un misterioso botín con tintes histórico-místicos que los tres deben recuperar de un paraje exótico antes que lo hagan los antagonistas de turno.

¿Les suena de alguna otra saga de aventuras? Sí, pero con todo y con eso, esta historia revolucionó y renovó el género hasta el punto de que se han hecho 5 juegos de la misma saga (Uncharted: el tesoro de Drake, Uncharted 2: el reino de los ladrones, Uncharted 3: la traición de Drake en PS3; Uncharted 4: el fin de un ladrón de futura salida para PS4, que también pasará por estas páginas, y una “aventura pequeña” a modo de inevitable precuela para PSVITA llamada Uncharted: el abismo de oro) que además sirven de perfecto ejemplo sobre cómo a veces la evolución dramática de una saga no siempre es lo mejor para ella.

Así, mientras que en el primer Uncharted los diálogos y trasfondos de personaje eran casi todos irrelevantes (a excepción de que Nathan Drake es supuestamente descendiente del histórico Sir Francis) y toda su calidad se basaba más en su espíritu y en una impecable estructura narrativa (aunque con un duelo final pobre en relación al resto), tanto la segunda entrega como, sobre todo, la tercera, hacían enorme hincapié en las relaciones entre los personajes y sus pasados y, aunque como esfuerzo es más que loable, a veces la densidad de sus historias pesaban más que el propio desarrollo del juego y jugaba a veces a su contra, desmereciendo la experiencia.

En profundidad, Uncharted 2, aunque repetía algunos mecanismos de la primera entrega y recurría en el final a una serie de argucias poco claras a nivel de escritura para sacar de escena a alguno de los enemigos, conseguía profundizar más en los personajes haciéndolos así sólidos y con conflictos definidos (morales y emocionales) sin perder un ápice de la aventura por el camino.

Además, presentaba personajes nuevos como el de Chloe, que jugaban también en la vida de Drake a nivel ‘aventurero’ y romántico, formando un triángulo con Elena –de la que Nathan se había separado entre un juego y otro pero con quien volvía a encontrarse aquí–.

uncharted-1

Sin embargo, la tercera entrega, más ambiciosa que las dos anteriores, quería contarnos ‘el pony’ de Nathan (‘pony’ es el término en argot de guionista que se refiere al ‘trauma’ o motivación que tiene el personaje para ser como es y hacer lo que hace) y dedicaba gran parte de su relato a contarnos la infancia de Nathan, su verdadera ligazón a Francis Drake y su relación personal con Sully (cuya solidez jugaba muy en contra de la trama de supuesta ‘traición’ que había en la primera entrega, pero claro, cuando escribieron la una nunca pensaron en que llegarían a la otra).

Sin embargo, los flashbacks y los saltos temporales y entre localizaciones (Londres, Colombia, Francia, Siria, Yemen…), así como un enorme peso de la historia de amor entre Nathan y Elena hacen que al final la historia se desdibuje en una serie de aspectos que son visualmente impresionantes y hasta dramáticamente interesantes, pero hasta cierto punto narrativamente innecesarios, y que consiguen que la historia dé una serie de tumbos que la acaban haciendo quedar por detrás de su predecesora por menos sólida y concreta, así como por tener un acto final abrupto que en mi opinión dejaba frío y no estaba a la altura del resto.

En definitiva, y aunque los tres juegos son una maravillosa experiencia para todos los amantes del género, Naughty Dog acabó temiendo confundir sencillez con simpleza y dio a su última entrega una gola innecesaria que hasta cierto punto iba a la contra del efecto que se quería conseguir: disfrutar de otra buena y bien contada aventura. A ver qué nos espera para la próxima entrega. Ojalá inventen de nuevo el género.

¿SABÍAS QUE?

Uno de los actores en los que se pensó para hacer de Drake en la adaptación cinematográfica fue en Nathan Fillion por su parecido facial y porque el actor aportaba al personaje toda la socarronería que necesita.

A determinados niveles de producción, es importante que los medios técnicos no se impongan a la historia que se quiere contar. Tener acceso a mejores efectos o más presupuesto no debe cegar al quien cuenta la historia haciendo que se olvide de lo importante: la historia (y si no, que se lo digan a George Lucas).

¿SABÍAS QUE?

La película sobre las aventuras de Nathan Drake lleva queriendo hacerse desde que salió el juego en 2007, pero los problemas no cesan y la última fecha de estreno sin que siga sin saberse mucho del proyecto es para 2017. 

No hace falta saber explícitamente todas las motivaciones de todos los personajes que forman parte de una historia. Sus necesidades y sus motivos deben verse integrados en la narración, no interrumpirla.